sábado, 24 de julio de 2010

Sin lacrimeo no hay lactancia

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En los últimos días, en la red, veo ofertas de trabajo para Médicos que me levantan el sarpullido...
1/ Una clínica de la calle Goya (Madrid) ofrece 1.500 Euros/mes por 8 horas diarias -40 semanales- en horario partido de mañana y tarde.
2/ Un campamento en Jaraíz de la Vera (Cáceres) paga 900 Euros a quien permanezca 15 días -con sus noches- cuidando de la salud de los jóvenes integrantes de la acampada...
Son algunos de los ejemplos que consigo recordar...

Atando cabos y aderezando estos datos con la salazón que nos brinda la actualidad, mi dermatitis adquiere mayor intensidad y se torna insoportable:
1/ Los Controladores Aéreos (dos años de estudios), cuyos sueldos ya cuadruplican al de un Médico de Atención Primaria (más de 10 años), protagonizan huelgas encubiertas sobre la base de su eterno descontento.
2/ Los trabajadores de Metro de Madrid han conseguido, tras varias jornadas de huelga, que no se les aplique el decreto de reducción salarial a los Empleados Públicos. Actualmente, el salario anual de sus conductores (unos meses de estudios) es de 38.000 euros.

Siempre pensé que el grado de preparación, la responsabilidad en la toma de decisiones y la carencia de profesionales eran factores determinantes a la hora de configurar el salario de un colectivo. Empecé a sospechar que esto no era así  hace algún tiempo, el día en que comprobé que una Residencia de la Tercera Edad  de mi entorno pagaba la hora (siempre festiva y/o nocturna) a poco más de la mitad del precio exigido por una Empleada de Hogar.

¿Y qué es lo que pienso ahora?... Pues sencillamente, y es conclusión que emana de una deducción lógica y directa de cuanto expuse: que el salario de un colectivo lo marcan su potencial reivindicativo y su capacidad de resultar molesto a los electores; aspectos -éstos- en los que los Médicos siempre fuimos muy parcos, quizá porque a diferencia de los empleados del Metro o de los Controladores Aéreos, siempre trabajamos mirando a nuestros clientes a los ojos... Quizá también porque del terreno de nuestra vocación de alivio del sufrimiento, no es fácil que germine una decisión que acabaría incrementandolo... Quizá por último, y es el motivo menos romántico de los tres, porque constituimos un colectivo profesional absolutamente dividido, heterogéneo, y mal representado.

En mi entorno son cada vez más los médicos que ya no solo doblan esquinas...

Dicen que el cocodrilo llora cuando come... Parece que el ser humano, a diferencia del reptil, come cuando llora...



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