viernes, 2 de agosto de 2013

Cita a ciegas





Me produce escalofríos pensar que a nuestro país lo dirige un individuo que, en el momento de reconocer un error, es capaz de cometer tantos otros y de manera tan reiterativa...

Sólo podría explicármelo recurriendo al ejercicio de creer que nuestro Presidente debe de estar tan acostumbrado a moverse entre discursos sin significado, a construir parábolas sin sentido ni crédito, como para ser capaz de pronunciar una y otra vez esta frase, ése "fin de la cita", sin reparar ni una sola en el hecho de que estaría fuera de contexto.

Sin poner fin de una vez por todas a esa "cita" pero sí, más al contrario, enfatizando en ella con el entusiasmo y la pasión que caracterizarían a la bravura del toro en la embestida...

Estoy cada dia más convencido de que somos nosotros quienes tenemos que ponerle fin a la cita con ésta pesadilla... Mientras tanto ya se sabe: ajo, agua y ¡Que Dios nos pille confesados...!... En estos días y por momentos el Jefe del Gobierno me pareció un médico del Sistema Público español ya que éstos, cada 6 minutos, casi como Rajoy y según quienes gestionan sus agendas, tendrían ocasión de pronunciar algo parecido a ese ¡Fin de la Cita!


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