Jesús de Miguel, delantero manchego que defendía la camiseta del Tenerife C.F., falleció tras sufrir un golpe en el pecho, un rodillazo propinado por el portero, Jesús Owono, del F.C. Andorra, a la hora de evitar el más que probable gol que pretendía marcar su adversario.
Tras el choque, el
Los servicios médicos le
Aunque inicialmente logró ser reanimado, un posterior empeoramiento derivó
Tras esta noticia se abren cuando menos dos interrogantes:
-. El fútbol, como deporte que se define "de contacto", un deporte que castiga enseñando tarjetitas de colores a los protagonistas de este tipo de encontronazos, ¿no debería tener unas líneas rojas más severas, que, cuando menos, lo separen de las artes marciales?.
No tengo muy claro que lo ocurrido despeje toda la culpabilidad del cancerbero, quien, en el momento del trágico encontronazo y en lo que más parece un exceso de celo que otra cosa, se encontraba muy lejos de su sitio, en las inmediaciones del centro del campo.
No parece de recibo el que alguien, tras jugar un partido de fútbol, no regrese a su casa...
-. ¿No debería cuando menos plantearse la necesidad de que los equipos médicos de los diferentes clubes dispongan de un desfibrilador, que llega a ser crucial en casos como este?
Un muerto más por commotio cordis, que así es como se ha dado en llamar a este desenlace, uno más y me temo que no será el último...

