La foto nos muestra el interior de la iglesia de San Eustaquio, en una de las zonas más emblemáticas del centro de París... Tanto, que allí nos encontramos con la Rue de Montorgueil, abarrotada de lo que en el país de nuestra vecindad se dió en llamar "les métiers de bouche" (trad: los oficios de la boca), junto al complejo comercial de Les Halles, y, no lejos de todo esto: el famoso centro cultural Georges Pompidou.
Sorprende ver, colgado de la pared del pasillo lateral, un desfibrilador de ultimísima generación, dispuesto a rescatar a Dios y a su madre, de ahorrarle el disgusto a quien, en tan sacro lugar, le sorprendiese un incidente cardíaco...
Aunque sorprende mucho más el entender, el asumir lo que realmente nos susurra la imagen: que nadie confía en que Dios muestre su magnanimidad con quien sufriese desgracia en su propia morada...
Y es esta, una de tantas, una de las cuestiones que corroen los cimientos de mi tambaleante fe...
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