Una de las cosas que más llaman la atención, cuando viajas a Turquía, es el hecho de que aún siendo la ciudad más poblada de Europa, con sus casi 16 millones de habitantes, no alcance a ser la capital de los otomanos, un puesto que -tiempo ha- le arrebató Ankara, con muchos menos residentes (unos cinco millones).
Al pasear por Estambul es frecuente toparse con personas que envuelven sus cabezas con gasas, gasas que nada tienen que ver con los turbantes orientales...
En los tres días de mi estancia en Constantinopla fueron tantos los "vendados", que llegué a la conclusión de que esta ciudad no será Capital, pero ni falta que le hace, ya que le basta con ser "Capilar".
El protagonismo de Estambul en ese terreno se ha venido consolidando alrededor de una oferta tan poblada (allí se concentran unas 3.500 clínicas especializadas en este tipo de terapias), como ventajosa, desde el prisma de sus paquetes turístico/terapéuticos.
