miércoles, 12 de febrero de 2014

Pintame tu dolor



Hilado con el post que elaboraba ayer y en el que pretendía introducirme en el tema de la Expresividad, se me antoja como necesario el enfatizar sobre la evidente subjetividad de un amplio grupo de síntomas, los que habitualmente aquejan a nuestros pacientes y caracterizan a sus padecimientos.

El dolor, que se erige y alza cual incuestionable soberano cada vez que tratamos sobre sus problemas o de nuestros quehaceres, se ha perseguido objetivar de mil y una maneras, frutos de los loables intentos de comprender mejor, no tanto a sus enfermedades como a nuestros enfermos: surgen así las distintas escalas: visual analógica, numérica, gráfica, etc... con las que intentamos cuantificar el sufrimiento de nuestro paciente, las más de las veces -y es necesario decirlo- con escaso y relativo éxito.

Hace poco conocía a Luis, un paciente pluripatológico quien, harto ya de explicar a unos y otros médicos las características de su insoportable dolor neuropático, decidió pintarlo, cartografiarlo sobre su piel... Puede que en esa decisión influyese el hecho de haberse ganado la vida con la creatividad que exige ser diseñador gráfico.



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