sábado, 16 de enero de 2016

Unos pies amarillos



Consultó porque las plantas de sus piés tenían una tonalidad de un amarillento excesivo, sin más síntomas. Este color podía apreciarse también en las palmas de sus manos, aunque en esta segunda localización resultaba menos intenso y evidente.

Tras la anamnesis, el repaso de analíticas recientes..., llegamos a la conclusión de que se debía a la excesiva ingesta de carotenos, aunque no resultó fácil, pues la paciente no era consumidora de los productos que, de entre los que son más ricos en Vitamina A, resultan también más corrientes (zanahorias, tomates, naranjas...)...

En este caso resultó ser una habitual de las papayas, fruta de la que decía tomar varias piezas diariamente.



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