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domingo, 14 de diciembre de 2014

Do you know Manuel Jalón?




¡Que inventen ellos!
(Miguel de Unamuno)

Este fin de semana, leyendo en la prensa un artículo acerca de nuestra capacidad de investigación, he recordado cuan olvidados suelen estar, sobre todo en los tiempos que corren, quienes en nuestro país optan por dedicar su vida a inventar...

Una prueba: estoy seguro de que pocos de Uds. conocen a este hombre... Se trata de Manuel Jalón, un ingeniero y oficial del Ejercito del Aire español, aunque sobre todo un inventor al que a humanidad debe cosas tan dispares e importantes como la jeringa desechable y la fregona...

Pero no cabe duda de que nuestra bendita España, con toda esa ignorancia y el desprecio que sintió siempre por cuanto oliese a investigación y ciencia, también hizo sus pinitos vs. aportaciones al mundo del progreso.

Algunos, como el cigarrillo, no resultaron tan útiles y/o beneficiosos... Sin embargo es cierto que con otros inventos supimos hacernos perdonar el desliz...

De entre los 10 mejores inventos españoles habrían de ser citados:
- la guitarra española: la clásica -de 6 cuerdas- que conocemos hoy se desarrolló en nuestro país entre los siglos XIII y XVIII, como una modificación de la antigua vihuela.
- el cigarrillo: tiene su origen en los mendigos de la ciudad de Sevilla, que en el siglo XVI empezaron a aprovechar los desperdicios del tabaco y a liarlos en finas hojas de papel de arroz. Pero no fue hasta 1825 cuando los cigarrillos empezaron a ser empaquetados y comercializados, de hecho las primeras cajetillas manufacturadas iniciaron su venta en 1833.
- el submarino (1888): de Isaac Peral. El original se expone en el Puerto de Cartagena.
- la calculadora digital (1914): de Leonardo Torres Quevedo.
- el autogiro (1920): de Juan de la Cierva. El autogiro es el precursor del helicóptero actual.
el futbolín (1936): debemos este invento a Alejandro Campos Ramírez, quién lo diseñó durante su convelescencia en el hospital y para entretenimiento de los niños allí ingresados.
- la fregona (1956): las rodillas de muchas mujeres le estarán siempre agradecidas a Manuel Jalón, el inventor con el que iniciábamos este post.
- el chupa chups (1957): este caramelo con palo fue un invento de Enric Bernat. Sus hitos posteriores también merecen ser mencionados: fue el primer caramelo que se consumió en el espacio y su logotipo, el que todos conocemos hoy, fue un diseño de Salvador Dalí.
- la jeringuilla desechable: que comparte inventor con la fregona,.. ¡Curioso!... Qué decir respecto de este ingenio y la prevención que supuso en lo que a transmisión de enfermedades se refiere?.
- el teleférico (1887): que comparte inventor con la calculadora digital. El primer teleférico fue el del Monte Ulía, en San Sebastián.



viernes, 18 de julio de 2014

Una ciudad bajo la lente del microscopio




Framingham es una ciudad ubicada en el condado de Middlesex, en el estado norteamericano de Massachusetts. Según el Censo de 2010 tenía una población de 68.000 habitantes... Pero lo curioso, lo que me lleva a hablaros de esta localidad dándole todo el protagonismo del post de hoy, es el hecho de haber sido DECISIVA en la historia de la medicina contemporánea para el conocimiento que actualmente tenemos de los factores de riesgo cardiovascular.

Ya desde 1948 esta pequeña agrupación humana fue elegida por el NHLBI (Instituto Nacional del Corazon, Pulmones y Sangre de los USA), por su perfecta representación de la población media estadounidense, para participar en un estudio relativo a las enfermedades cardiovasculares, un estudio que acabaría dando la vuelta al mundo.




El trabajo comenzó con una Cohorte Original de 5.209 hombres y mujeres de Framingham, entre 30 y 62 años. Desde entonces y periódicamente se han venido sumando nuevas cohortes de hijos y nietos, sucesivamente y en los años 1971, 1994 y 2005.

Monitorizando a los participantes se han identificado los Factores de Riesgo de las enfermedades cardiovasculares de los que citaremos, entre otros:
- la presión arterial
- los niveles de los distintos tipos de colesterol (total, HDL, LDL...)
- los triglicéridos
- factores como la edad, los rasgos psico-sociales, la raza, el sexo...
- la diabetes
- el tabaquismo

Según las conclusiones del Estudio Franmingham, son decisivas determinadas modificaciones del "estilo de vida" para disminuir las muertes por evento vascular. Sirvan los siguientes ejemplos:
• LA SUSPENSIÓN DEL TABACO
• EL EJERCICIO FÍSICO
• EL CONTROL DE HIPERTENSIÓN
• EL CUIDADO DE LA ALIMENTACIÓN

Este tipo de análisis demuestran como a partir del seguimiento de los habitantes de una Comunidad se puede ayudar a las generaciones futuras. Pensemos que los datos arrojados por el ESTUDIO FRAMINGHAM y que forman ahora parte del dominio público, eran absolutamente desconocidos, incluso por los médicos y científicos de la época, al finalizar la segunda guerra mundial, en la que iniciaron el seguimiento...

Nunca estaremos lo suficientemente agradecidos a este pueblo de los Estados Unidos de América, por haber tenido y tener a la práctica totalidad de sus familias implicadas, sujetas a seguimiento y observación permanente a lo largo de los últimos 65 años y para beneficio de toda la humanidad...




lunes, 9 de diciembre de 2013

Escuchando corazones



Podría afirmarse que uno de los instrumentos más útiles para la práctica diaria, el fonendoscopio o estetoscopio, fue descubierto por vergüenza... Debemos este aparato a René Laënnec, un médico por el que siento gran simpatía, habida cuenta de que trabajé en una clínica francesa que llevaba su nombre...

Esta es la interesante historia del descubrimiento:
Corrían los tiempos del terror que supuso la Revolución Francesa cuando un joven y timorato médico -René Laënnec- se dirigía, no sin cierta preocupación, al domicilio de una paciente.

La señora era una cardiópata obesa para con la cual la exploración suponía un auténtico suplicio: el pudoroso costumbrismo de la época exigía la práctica de la auscultación mediata (el médico aplicaba la oreja directamente sobre el pecho del enfermo) en una habitación cerrada y a oscuras. Las posibilidades de escuchar algo medianamente útil se difuminaban por lo rudimentario de la práctica, y de una manera particularmente llamativa con el sobrepeso.

Al poco de doblar la esquina unos niños despertaron la curiosidad de nuestro ensimismado Laënnec: se divertían con un arbol hueco que había sido abatido pocos días antes, jugaban a tratar de identificar -escuchando- los sonidos que otro niño producía al golpear el extremo contralateral del tronco de madera.

El juego de estos muchachos supuso para Laënnec la fuente de una revelación que habría de cambiar su vida... Al llegar a la casa de la paciente enrolló unos documentos que llevaba en la cartera, apoyando el cilindro de papel resultante sobre la zona precordial de la dama, mientras aplicaba la oreja en el otro lado: lo que escuchó le sorprendió muy gratamente y supuso el descubrimiento del estetoscopio.

Los primeros estetoscopios fueron rígidos y de madera... La evolución les llevó a ser los fonendoscopios que actualmente conocemos: flexibles y de campana. Con ellos escuchamos cuanto nos cuentan los corazones...


a
Vean también este interesante vídeo que resume el origen de éste invento, del que bien puede decirse que fue descubierto por vergüenza, tal y como afirmábamos al principio...



miércoles, 10 de octubre de 2012

El fin de la viruela




"A la vejez, viruelas...". Hace unos meses escribíamos sobre esta frase. Hoy recordamos que la viruela era una enfermedad vírica (Variola Virus) y contagiosa que afectaba fundamentalmente a niños y adolescentes, y que una vez curada podía dejar cicatrices indelebles. 

Al ser una enfermedad que afectaba muy excepcionalmente a los ancianos, la frase se refiere a quienes en edades maduras emprenden o adoptan actitudes que no son de su edad, sino más propias de la juventud. Supone, por otra parte, el título de una comedia escrita en 1.817 por D. Manuel Bretón de los Herreros, que narra las vicisitudes de una pareja de viejos enamorados.

Pero lo que hoy nos lleva a escribir una segunda parte sobre el tema es la fatídica posibilidad, que Dios no lo quiera, de que precisamente por culpa de esta enfermedad que recordamos de los anales de nuestra Historia de la Medicina, podríamos no llegar a viejos, y permítaseme explicarme...

Debemos la vacuna, que acabaría con la propagación del problema, al científico Edward Jenner, quien obteniendo el virus de las lesiones de la mano de una anciana granjera infectada, se lo inoculó experimentalmente a un niño de ocho años, provocándole la enfermedad. Por eso, y aunque con métodos y formas que hoy no hubieran pasado el filtro de la ética científica, Jenner llegaría a ser una de las personas más importantes del Universo de la Historia de la Medicina.

El 8 de mayo de 1.980 la XXXIII Asamblea de la OMS aceptó la certificación de la erradicación mundial de la enfermedad, aunque siguen existiendo cepas del virus custodiadas en laboratorios de Atlanta (USA) y Moscú (si no más y que sepamos), que deberían ser destruidas porque en ningún caso se justifica el empeño de éstas superpotencias en guardarlas, o cuando menos no sería un interés noble, como tampoco lícito: hay que recordar que ya no resultan necesarias para la fabricación de vacunas, que se obtienen por otras vías, y que suponen un enorme peligro potencial (guerra biológica), en tanto en cuanto la humanidad ya no tiene inmunidad (defensas), ni memoria genética contra esta enfermedad.

De hecho, el último fallecimiento que se le atribuye fue el de la fotógrafo Janet Parker, en el año 1.978, y que se debió precisamente a un accidente durante la manipulación del virus, en un laboratorio de Gran Bretaña.



domingo, 19 de febrero de 2012

Después de Pilatos

-Higiene-

A Ignaz Phillip Semmelweis debemos uno de los más grandes descubrimientos del mundo de la Medicina, que lo sería por su incuestionable eficacia, que no por su complejidad.

Semmelweis nació en la ciudad de Buda, hoy integrada en la capital de Hungría, en el año 1818. Al poco de licenciarse inició su trabajo en la maternidad del Hospital General de Viena, adónde no tardó en reparar que las parturientas atendidas por los estudiantes tenían una tasa de mortalidad 10 veces mayor que aquellas que habían sido asistidas por las parteras.  La causa de la muerte siempre era infecciosa: la fiebre puerperal.

El que los estudiantes que atendían a los partos viniesen, las más de las veces, desde la sala de autopsias, le llevó a pensar que probablemente ambas cosas estuviesen relacionadas, por lo que colocó una palangana de agua clorada a las puertas del paritorio, imponiendo el lavado de manos previo al acceso.

Sus concluyentes datos fueron publicados en 1.861 bajo el título:
"De la etiología, el concepto y la profilaxis de la fiebre puerperal".

Pese a la eficacia y simplicidad de la medida hubieron de pasar muchos años hasta que la comunidad científica acabase aceptando las conclusiones de sus hallazgos: que un simple lavado de manos podría evitar una mortal infección. Antes de esto Semmelweis fue atacado, marginado y subestimado por sus colegas quienes lo consideraron un demente. Murió a los 50 años en el manicomio de Viena, ahogado por la conjura de tanto necio.

Fueron necesarios los hallazgos de Louis Pasteur y de Robert Koch, pocos años después y sobre la naturaleza de los procesos infecciosos, para consagrar y entender los anticipados postulados de Semmelweis.



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