viernes, 9 de julio de 2010

El hombre que mató a un médico a palos


Analizando la imagen del médico a través de los diferentes medios que se le aproximaron, a lo largo de los siglos, se podría afirmar que tuvo una particular predisposición a juguetear con la sátira.

Esta imagen, no es menos cierto y probablemente sea consecuencia de tal coqueteo, nunca o casi nunca salió precisamente bien parada. Es posible que no fuese más que el merecido efecto de su causa, que los autores que pretendieron mostrarnos las sutilezas caracterológicas de los discípulos de Galeno no hiciesen más que caricaturizarlas, amplificando o deformando un poco los destacables trazos de la realidad de cada momento.

La muestra podría ser amplísima, por lo que habré de ceñirme a los ejemplos que me parecieron más representativos y, justificándome en las limitaciones que exigen los post blogueros, admito que también más convenientes para mi tesis:


1/ El teatro de Moliére: son numerosas las obras del creador de la comedia que alimentan la idea del escaso aprecio que Jean Baptiste Poquelin debió de sentir hacia la figura del profesional de la medicina, aunque encuentran su mejor exponente en "El médico a palos" (Le médecin malgré lui, en el original francés). Charlatan, engreído, aprovechado y mentiroso, envuelto en latinajos y de escasos recursos más allá de las sangrías y de las purgas, son los adjetivos menos despectivos que se me ocurren a la hora de resumir el arquetipo conceptual que el autor galo tuvo de nosotros.



2/ No fue mejor tratada la figura del matasanos en las películas del Western Americano. "La diligencia", ó "El hombre que mató a Liberty Valance", ambos títulos del mejor director del género -John Ford-, ahondan en la descripción del borrachín bonachón, experto en extraer balas bajo el efecto de una anestesia etílica compartida con el paciente, o en atender partos rodeado de paños y de palanganas de agua hervida.

En el campo de la literatura: Mika Waltari, contemporáneo de Ford y autor de "Sinuhé el egipcio" insiste en adornar al protagonista de su obra magna con los atributos de la dependencia y la adicción.

3/ Hoy, en un momento en el que las series de televisión sobre médicos parecen estar en la cúspide de un inexplicable apogeo, el mal carácter se empeña en sobresalir de entre el dechado de virtudes que se nos atribuye. Pregunten, preguntenle a Gregory House (otro adicto) o a Rodolfo Vilches (Hospital Central)...


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