jueves, 12 de abril de 2012

Suspiros de España

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 Apreciado colega:
Tras nuestra conversacion telefónica puede Ud. venir a ver nuestra clínica a principios del mes de junio, así como el modo de funcionamiento y, tal y como ya le dije, nuestra secretaria le explicará los diferentes trámites burocráticos que realizamos rutinariamente, sabiendo que es labor de los administrativos, la mayoría de las veces.
Si Ud. lo desea será posible concertar una cita con la Administración de la Seguridad Social, en la misma localidad, con el fin de obtener información sobre la última convención de 2011, que organiza el ejercicio de la Medicina General.
De la misma manera se puede anticipar una visita al Secretario del Colegio de Médicos, para hablar de las distintas modalidades de inscripción.
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Ayer recibí esta carta (en francés) que os he traducido y que confirma que, a primeros del mes de junio debo desplazarme a Francia para comenzar una nueva etapa -que deseo motivante y fructifera- en mi vida profesional.

En los últimos años de ejercicio, en nuestro país, he de decir que no me sentí precisamente feliz y que fueron varias las circunstancias que me mantuvieron, casi permanentemente, al borde de un cierto burn-out:
1 -. La fuerte demanda asistencial que me llevó a ver a medias cercanas a los 50 pacientes por consulta, un número al que alimentaban: la sempiternamente saturada agenda, el ingente número de pacientes que -cada día- venían sin cita arropados por el incorrecto calificativo de "urgencia", y los de aquellos compañeros que se encontraban de vacaciones y/o enfermos, a los que no se proveyó de suplente.
2 -. Algo que contribuyó sobremanera a mi desmotivación y que se deriva del punto anterior, es el ritmo frenético al que estamos sometidos, el destajo que arroja un tiempo inferior a los cinco minutos por paciente, sin el adecuado respiro para un necesario descanso. Hubo un tiempo en el que me empeñé en tomarme los 20 minutos reglamentarios de asueto, sí o sí, aunque admito que fueron tales los esfuerzos que hube de realizar para conseguirlo, y tan mantenidos, que acabé desistiendo de "no disfrutarlos"..
3 -. La escasa retribución, y a la baja, que me obligó a "doblar" casi permanentemente, sobrepasando las 13 horas de trabajo y rozando los 100 pacientes al día; con escaso tiempo para comer y sin tomarme vacaciones casi a lo ancho de los 3 años.
4 -. Y este fue el punto decisivo, el empujón definitivo: los actuales y recientes recortes que colocan a la oferta en el terreno de la escasez, a los contratos en el de la precariedad, y a quien os lo cuenta con la incertidumbre de estar permanentemente pendiente del teléfono, planteandose cuestiones del tipo: ¿cuanto durará mi actual trabajo?, ¿me renovarán el contrato?, ¿qué haré después?, etc...
5.- No debo olvidarme de la impasibilidad con la que nuestro colectivo y quienes nos representan han acogido los cambios, el mínimo potencial reivindicativo que nace de nuestra nula cohesión, aspectos éstos, que suponen una escasa provisión de fe respecto de lo que nos espera en el corto o medio plazo. 


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