jueves, 19 de abril de 2012

¡Basta de mentiras electorales!

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Estoy a favor del copago aunque no comparto la fórmula elegida en España: con 10 perfiles de aportación supondrá una complejidad que acabará resultándonos cara, a la par que injusta, por cuanto penalizará a los de siempre en un país en el que el choteo fiscal, salvo para quienes tenemos nóminas, está a la orden del día.

Estoy a favor del copago, aunque no del nuestro, por suponer el desembolso, también para los pensionistas, de cantidades con las que muchos de ellos conseguían bordear la miseria, en momentos en los que sus pensiones se han mantenido congeladas o apenas crecieron, y mientras todos los artículos, incluidos algunos de primerísima necesidad (electricidad, agua, gas...), experimentan subidas injustificables y disparatadas.

Estoy a favor del copago porque vivo y sufro a diario los abusos y desmanes que surgen al amparo de "la barra libre total"... Y porque pienso que al decir que es el sistema imperante, en la práctica totalidad del continente europeo, aunque con excepciones como Grecia o España, es decirlo casi todo...

Estoy a favor del copago pero el que se nos ha anunciado hoy, que opta únicamente por cobrar en la farmacia un tanto por ciento de lo prescrito, olvida asignar alguna cantidad simbólica por prestación de servicios (me estoy refiriendo a las consultas de Atención Primaria, consultas de Especializada, Atención Hospitalaria, incluso a los Servicios de Urgencia...). Sería una fórmula bienvenida, por cuanto frenaría la hiperfrecuentación que venimos sufriendo, en los Centros Sanitarios de nuestro país. 

Si observamos como se reparte en el resto de Europa, vemos que en la mayor parte de nuestros países vecinos, excluyendo alguno que no sería el mejor de los referentes, las cantidades recaudadas en base a un copago se repartirían entre los distintos tipos de prestaciones de servicios.

Estoy a favor del Copago, aunque cansado de que se me manipule y engañe; harto de que la clase dirigente de mi país prostituya impunemente su palabra, así como la consideración y el respeto que debe a la ciudadanía, como fórmula con la que obtener votos... 

Mentirnos para desdecirse de promesas y lisonjas en cuanto han logrado alcanzar la poltrona del poder. ¡¿Cuantas y cuantas veces he escuchado, entre otras muchas mentiras y en el transcurso de los meses previos a las citas electorales más recientes (las generales de noviembre 2011 y las autonómicas andaluzas y asturianas, meses más tarde): que no habría recortes en Sanidad y no se aplicarían copagos...?!

De una puta vez -pido perdón al perder el tono- los políticos deberían saber que les elegimos en función de las expectativas que crean desde sus programas de intenciones, discursos y campañas electorales. Esta apuesta nunca obedece a la suposición de algunos de nacer destinados a dirigirnos, como miembros de una clase superior que descendería directamente de la pierna derecha del Cid...

"Ahora que no estamos en campaña electoral
es el momento de decir lo que de verdad pensamos"
Jesús Aguirre, Abril de 2012
(Portavoz del PP en la Comisión de Sanidad del Senado)

Que tenemos derecho a ser informados hasta en el más mínimo detalle y, más si cabe: a no ser defraudados respecto de la información que recibimos o de las esperanzas que albergamos, que sirvieron de base en la forja de nuestra elección. Que quien pretenda cambiar su programa o desdecir sus promesas debería hacerlo siempre previa consulta al pueblo que lo encumbró.

Me parece muchísimo más grave que un político lleve a cabo acciones que negaba meses antes, durante su campaña de seducción/apareamiento, al hecho de que un ciudadano pueda ocultar unas cantidades a hacienda; la diferencia entre estas dos acciones/actitudes sería que mientras la segunda resultaría perseguida hasta el acoso y la extenuación, no se contempla que la primera constituya ni tan siquiera una falta leve...


Nota: Mi agradecimiento al Blog "Medicina y Melodía" del que compartí la tabla

 

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