lunes, 16 de abril de 2012

No es país para médicos...

.
.
Hoy estuve en el concesionario, tocaba una revisión del coche en profundidad, algo que mantenía un tanto descuidado por la falta de tiempo, aunque también por el error de pensar que al retrasar el gasto acabaría haciéndolo menos gravoso, a la par que más digestivo...

Que si un cambio de aceite, que si repasar los niveles, la sustitución de los neumáticos delanteros... Observé que mientras añadíamos tareas al albarán de intenciones, aumentaba la concavidad de la sonrisa del operario en la medida en que lo hacía el presupuesto del encargo; una cifra disparatada, por cierto y teniendo en cuenta que por cuatro cosas habré de desembolsar una cantidad cercana a la mitad de mi salario neto mensual...

Poco después, también a lo largo de la mañana, fuí a la mantequería con el fin de adquirir las vituallas necesarias para los bocadillos de mis días de guardia; curioso, pero ocurrió lo mismo, a medida que añadía articulos a la lista, crecía la sonrisa del dependiente en proporción a como lo hacía el que sería el precio final de la compra... Un precio elevado, por cierto y porque aunque parezca un tópico, todo está por las nubes...

En la peluquería y a cambio de un humilde corte de pelo hube de dejar el equivalente a lo que percibiría por atender a media docena de pacientes; mi factura hubiera crecido, obviamente y al igual que los beneficios del peluquero, de haber solicitado otros servicios a mayores, como el lavado de cabeza, el arreglo de la barba, etc...

La consulta debe ser una excepción a esta generalidad, al ser uno de esos pocos lugares en que a medida que el paciente te va contando diferentes cosas, engrosando el corolario de su demanda, se te iría agriando la cara por seguir disponiendo de la misma escasez de tiempo, por incrementarse el retraso y tu estrés, para al final ganar exactamente lo mismo, esto es: una cantidad que resulta del todo inadecuada para los tiempos que corren, el grado de especialización, los años de estudios y la responsabilidad asumida...

Que el paciente quiso, cuando ya se marchaba, mencionarte un grano que se le olvidaba comentar, da igual... Que quiere aprovechar la visita para llevarse unas recetas de Paracetamol y/o Ibuprofeno, que más da!... Que vienen pacientes sin cita en condiciones que distan de la Urgencia que manifiestan, y qué?... Que falta un compañero y algunos de sus pacientes se añaden a lo que ya supone el despropósito de tu agenda, qué se le va a hacer?... Que al final de la consulta te esperan domicilios con los que no contabas, pues eso, sonríe, aunque sea por no llorar, porque cobrarás igual... igual de poco...

A éste paso no nos alcanzará para las alpargatas que quiso calzarnos Alfonso Guerra...


Related Posts with Thumbnails