viernes, 11 de noviembre de 2011

Los partes de confirmación

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Me doy cuenta de que a pesar del nombre que en su día elegí para mi Mediblog, resulta extraño comprobar que estoy a punto de escribir el post número 200, sin haber hablado ni una sola vez de Bajas Laborales o de Partes de Confirmación.

Y quizá no lo hiciese hasta ahora por haber pensado siempre que hemos creado y mantenemos un sistema de Bajas tan imperfecto, que nunca supe por dónde iniciar una aproximación al tema. Pero en fín, hoy lo intentaré...


La primera cuestión que se me antoja abordar es que se trata de un elemento muchísimo más volcado en y pensado para el empresario que para el enfermo: si ha cogido un trancazo, una gripe -póngase por caso- y a pesar de que Ud. ya sepa que para su tratamiento bastaría con unas ciertas dosis de reposo y paracetamol, no importa: en lugar de quedarse en cama ese par de días ó tres, necesarios para su curación, debe levantarse y acudir hasta el Centro de Salud adónde, tras esperar el tiempo necesario y en el que probablemente resultará contagiado algún conciudadano, accederá a la consulta para recoger el Parte de Baja con el que satisfacer las exigencias laborales.

Es bastante posible que la cosa no quede ahí, que tras abandonar el Centro de Salud deba Ud. buscar algún fax de uso público desde el que poder enviar la Baja a su empresa. Un par de días después, puede que aún convalesciente y caso de que no existan complicaciones ni imprevistos, deberá Ud. repetir la operación: acudir de nuevo al Centro de Salud para solicitar su Alta...


Pero las Bajas Laborales no solamente acaparan una parte importante del tiempo que Ud. requeriría para su curación, también consumen el tiempo de consulta de los demás, de aquellos -los otros usuarios- que acuden cada día con su cita, mediante la cual reservaron su espacio de 5 ó 6 minutos: y digo esto porque la mayoría de las urgencias que vemos cada día, que vienen sin cita previa y debemos intercalar entre los pacientes programados, se justifican en la necesidad de recoger el correspondiente justificante para alguna empresa. En muchos de estos casos el enfermo ya sabe qué habría de tomar (migrañas, gripes, catarros varios, gastroenteritis, etc...), o podría adquirir un remedio eficaz en la farmacia de la esquina.

Con frecuencia, cada día más, ya no bastará con el justificante: aún en los casos en los que el reposo exija sólo 24 horas, muchas empresas pedirán la Baja y el Alta en el mismo día, documentos cuya exigencia no tiene fundamentos pero que requieren de una elaboración mucho más compleja (hasta hace poco Alta y Baja requerían la impresión de ocho documentos, actual y afortunadamente "sólo" se imprimen cuatro).


Tampoco resulta lógico que los pacientes deban acudir siempre a recoger sus Partes de Confirmación semanalmente: en numerosos casos ya sabemos que se trata de patologías que requerirán varias semanas ó meses de inactividad y reposo. Con demasiada frecuencia vemos a pacientes con muletas, o haciéndose acompañar por algún familiar, pasando un mal rato en la sala de espera ó sufriendo en el momento de sentarse ó de levantarse en la consulta.


De un tiempo a esta parte proliferan las valoraciones periódicas de Mutuas y/o Empresas dedicadas específicamente a estos temas y que vienen a añadirse a nuestras convocatorias, olvidándonos todos, con demasiada frecuencia, que aunque estemos tratando con trabajadores, son trabajadores enfermos.


Puede que la imperfección del sistema encuentre su explicación en el inadecuado funcionamiento de los departamentos de Personal (ahora llamados de Recursos Humanos ó RRHH) de las diferentes empresas, por lo que acaban pagando justos por pecadores, como casi siempre. Yo reservaría todas las exigencias que hemos venido comentando para los casos en los que la trayectoria profesional del trabajador invite a la sospecha de un mal uso, o de un abuso de las Bajas...




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