sábado, 4 de marzo de 2017

De médico a médico...


Y tiro porque me toca...
.
Es esta otra servidumbre del Médico de Familia, que no debería tardar en desaparecer.

A cambio del supuesto beneficio, que está por demostrar que se consiga, de limitar la congestión de los Servicios de Urgencias Hospitalarias (algo que bien podría lograrse con otro tipo de medidas), se derivan importantes desventajas e inconvenientes, como el de duplicar el número de visitas:

-. La propia al Servicio de Urgencias Hospitalaria
-. La posterior visita al Centro de Salud, que por apresurada, imprevista e improvisada siempre será SIN CITA.

De ahí, es fácil pensar que:
-. Aumenta el coste del servicio (por aquello de que dos visitas cuestan más que una).
-. Se arrincona el principio de que cada médico debería responsabilizarse de sus propias recetas.
-. Supone dos largas esperas para un usuario que, por suponerse enfermo, estaría mejor en su casa.
-. Se sobresatura la agenda de un profesional -el Médico de Familia- que ya ve a un muy superior número de pacientes del que resultaría aconsejable.
-. Y vuelve a incidirse en esa sensación de que la única sobresaturación que no importa demasiado es la del Médico de Familia, como si fuésemos médicos de tercera regional, con el consiguiente demérito en la imagen de la Especialidad.



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