martes, 24 de julio de 2012

¡Así anda el país...!

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Aquél estaba resultando un día particularmente denso en el que el ritmo de trabajo acaba desbordándonos en su sinergia de citados, sin citar y visitas domiciliarias que nos esperan junto al empeño de colmar nuestra última hora... 
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Disponía de cerca de veinte minutos, un espacio de tiempo en el que no tenía citados en la agenda y que algunos días aprovechamos para tomar un café en equipo. Se trata del único momento de asueto de la jornada, un rato que nos corresponde por derecho y que desgraciadamente no podemos permitirnos todos los días: no se me vayan Uds. a aferrar al falso tópico de los empleados públicos tomando incesantemente cafés...
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Al salir y alejarme del despacho, escuché un murmullo que pude entender perfectamente decir:
-. Así va el país!...
Me giré y retrocedí sobre mis pasos, no pude evitar el hacerlo, dirigiéndome a las personas que estaban sentadas en la sala de espera común...
-. Alguno de Uds. tiene cita en el despacho número cuatro?
-. Sí, yo -dijo la señora que, según mis sospechas, fue quien profirió el murmullo...
-. Puedo ver a qué hora está Ud. citada?... 
Tras echar un vistazo a su comprobante de cita, le dije:
-. Señora, son las 11h10 y Ud. tiene cita a las 11h30... Yo no tengo la culpa de que Ud decidiese venir con anticipación, pero no se preocupe porque volveré antes de esa hora... Ah! y otra cosa: permítame asegurarle que tampoco tengo la culpa de que el país ande así...



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