domingo, 21 de noviembre de 2010

A cada vicio su sitio


Estamos viviendo un momento extraño en el que los "vicios" tradicionales, sin ser perseguidos o prohibidos en una mayor o menor medida de la que lo fueron siempre, o de la que no lo fueron nunca, están siendo redirigidos, reubicados hacia los que habrán de ser sus reducidos lugares de culto.

Según estadísticas del Ayuntamiento de Madrid: la Policía Municipal abrió 10.910 expedientes por consumo de alcohol en la calle durante el pasado mes de octubre, casi el doble que en septiembre y cuatro veces más que hace tan solo dos meses...

No sé que pensar: se me antoja un tanto surrealista el que tengamos que entrar en un bar para beber, sin olvidarnos de apagar previamente el cigarrillo; volviendo a salir con el primer deseo de fumar, tras apurar el vaso ó dejarlo a buen recaudo esperándonos.

Con franqueza: siempre y cuando no se dejen aparcado el civismo, no veo la gravedad en el hecho de que unos jóvenes se reúnan en un parque con la intención de tomar algo; como tampoco la veo en que unas personas fumen en los espacios que fueron acondicionados para tal fin, en los últimos años, y tras la inversión realizada por numerosos empresarios del sector hostelero.

Porque si lo que nos mueve de verdad son las motivaciones derivadas del cuidado de la salud: entonces prohibámoslo definitivamente, sin más titubeos: fumar puede llegar a ser muchísimo menos saludable si se hace en la calle, en pleno invierno; como beber resultar menos aconsejable en espacios ruidosos y cerrados.

Y si tabaco y alcohol son, que lo son, sustancias cuyo consumo resulta nocivo, no lo resultará menos en la estrechez de una demarcación ó gravando su consumo con fuertes impuestos.

Afortunadamente la gran mayoría de los expedientes a los que hacíamos mención fueron incoados a adultos, en términos legales, porque lo de que han de ser los padres quienes asuman las sanciones impuestas, en este sentido, es algo que viene a calentar unas relaciones intergeneracionales que no son fáciles de por sí. Aunque dicho sea de paso, no estoy seguro de la bonanza económica de esos adultos de entre 18 y 25 años...

 
Cabinas exteriores para fumadores

El asunto está alcanzando cotas que desbordan mi credulidad: baste decir que ya se están diseñando y comercializando cabinas específicamente pensadas para fumadores, que previsiblemente acabarán invadiendo nuestras calles y plazas...

Demos gracias por que la estupidez no resulte dolorosa, tendríamos las consultas muchísimo más llenas...



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