miércoles, 3 de noviembre de 2010

Agendas



Tras convivir dos semanas con ella...

La recientemente impuesta organización de las agendas ha supuesto, en mi Centro de Salud, unos cambios que resumiría agrupando en dos grandes apartados:


CAMBIOS OBJETIVABLES
1.- Un beneficio para todos: pacientes y médicos... En lugar de los 5 minutos por cita, ahora cada paciente tendrá 6. El beneficio de este incremento no es tan obvio para el paciente como lo es para el médico; al fin y al cabo, si un enfermo necesitaba de más tiempo acabábamos dedicándoselo. Creo poder asegurar que lo más repercutido, con ésta medida, es el menor acúmulo de estrés por parte del médico.
2.- El mayor tiempo por consulta, ese minuto a mayores, se obtiene a costa de ampliar los límites de la agenda, ésto es:
- Cada día la consulta comienza 5 minutos antes.
- La media hora sin programar, de la que disponíamos a media mañana y que aprovechábamos para visitar al Sr. Roca, tomar café, pero sobre todo para achicar retrasos... queda ahora reducida a 20 minutos.
- La agenda de citaciones se cierra cuarenta minutos más tarde...

En definitiva se gana ese minuto más, para cada enfermo, a costa de dilatar la agenda del profesional en aproximadamente 55 minutos/día... No es necesario deciros que el tiempo que se prevee para los avisos domiciliarios queda reducido a una mínima expresión...

No se reduce el número de consultas para cada médico/día, sino que se amplía.


CAMBIOS MENOS OBJETIVABLES
- Ya no existe el término "SIN CITA"... Cualquier paciente que acuda para ser visto con inmediatez es incluido en la agenda, entre los programados, sin diferenciarse de aquellos que tuvieron la prudencia de solicitar su cita con antelación...
- Uno de los aspectos en los que invertiremos el sexto minuto por paciente, será administrativamente: confeccionando interconsultas con todo lujo de detalles como el teléfono del paciente (fijo y móvil), el centro elegido, etc...


Un ejemplo de lo que serían agendas bien elaboradas...



Related Posts with Thumbnails