domingo, 1 de febrero de 2015

Fiebre, tos y mocos




Tras meses de dura campaña invernal en la que cada día vemos rebosar el aforo de consultas y urgencias de todo tipo, no quisiera dejar pasar la oportunidad de recordar algunos consejos que, según pienso y de ser tenidos en cuenta, redundarían en beneficio de todos.

Porque lamentablemente, a medida que vamos añadiendo años a nuestro progreso, observo que la culturilla sanitaria de nuestra población general no siempre consigue el crescendo, como cabría esperar. Es probable por otra parte que la mejora, la universalidad y la gratuidad en los accesos a la Sanidad relajen la colaboración de los pacientes en este sentido; sirva para ilustrar esta creencia el ejemplo de lo sorprendente, pero también frecuente que resulta en la consulta, que ante la pregunta: "¿Tiene ó tuvo Ud. fiebre"?, la respuesta cada día más habitual sea un: "¡Ah!, ¡No lo sé!".

Ahí va mi decálogo...

1/ Gripe y catarros no son la misma cosa:
Recurriendo a una vision muy simplista, ya que caben situaciones intermedias: la gripe se caracterizaría fundamentalmente por una fiebre elevada, por dolores musculares o articulares y un importante malestar general... Los catarros, ya lo sabemos, se definen y perfilan a golpe de tos y mocos, mayoritariamente...

Y digo esto porque es frecuente que veamos en consulta a gente con catarros, sorprendida por haberse vacunado contra la gripe semanas antes.

2/ La vacunación contra la gripe no siempre exime de la posibilidad de verse afectado por esta enfermedad: cada año y con cerca de un año de antelación, los expertos intentan adivinar cual será el virus que nos visitará el próximo invierno. Muchas veces aciertan, otras no.

3/ La mayoría de los síntomas que manifestamos cuando padecemos alguno de estos cuadros, se justifica en un intento de nuestro organismo de conseguir curarnos o de aliviarnos. Sí, sí, insisto, en principio la fiebre, la tos o los mocos son BUENOS: son reacciones encaminadas a matar o expulsar los gérmenes que nos invadieron. 
-. La elevación de la temperatura que constituye la fiebre serviría para eliminar los virus y/o las bacterias, quienes soportan mal el calor.
-. La tos y los mocos sirven para limpiar las vías respiratorias.
Por este motivo no siempre deben combatirse con fármacos, su uso debería limitarse a aquellas ocasiones en que estos síntomas sean particularmente intensos. 

4/ Estas enfermedades no tienen tratamiento curativo. No tenemos nada para curar estos procesos. De tenerlo, se entiende que no gastaríamos tanto dinero -cada año- en orquestar una campaña de vacunación antigripal, por ejemplo...

5/ Son procesos que suelen curarse solos, al cabo de unos días (por lo general duran una semana). Lamentablemente, por más visitas al médico no conseguiremos acortarlas, por cuanto deberíamos contemplar la posibilidad de consultar únicamente en aquellos casos a los que nos referíamos antes, en que los síntomas se intensifican y resultan particularmente alarmantes.

No hace falta que os diga que son frecuentes las consultas y re-consultas con escaso contenido y menor justificación; por supuesto que son precisamente éstas las que deberíamos sopesar y racionalizar para descongestión del sistema... Aunque sólo sea una anécdota: esta noche, sobre las tres de la madrugada y en el Servicio de Urgencias, recibíamos la visita de un paciente... La entrevista sucedió en estos términos:
-. Dígame, en qué podemos ayudarle?
-. Es que estoy con catarro. Estuve en el médico hace un par de días, me mandó un poco de ibuprofeno y  me hizo una receta de Azitromicina por si me ponía peor...
-. Y...?
-. Pues que estoy peor.
-. Ajá, y ha empezado a tomar la Azitromicina?
-. No...
-. ¿?

6/ Para estos problemas existen los tratamientos sintomáticos, van dirigidos a mejorar (que no eliminar) los sintomas:
-. Para la fiebre, los dolores, el malestar: tenemos productos como el paracetamol y/o el ibuprofeno, etc...
-. Para la congestión nasal: los lavados nasales, vahos, descongestivos (ojo con el uso prolongado!).
-. Para la tos seca: los antitusivos.
-. Si la tos es productiva, una tos con flemas: la buena hidratación, los mucolíticos y expectorantes.

En las farmacias venden fórmulas publicitarias antigripales pensadas para aliviar varios de estos síntomas a la vez (Frenadol, Couldina, Fluimucil Complex, etc...). También ayudan las medidas de toda la vida, como el reposo, el calor de hogar, la buena hidratación con bebidas calientes, el no fumar, etc...

7/ La gripe y los catarros suelen ser procesos leves y de escasa gravedad para la población sana en general,  salvo para pacientes con determinadas enfermedades crónicas a los que, evidentemente, habríamos de vigilar más de cerca.

8/ Evitemos la transmisión y el contagio con medidas como el reposo en casa; el lavado de manos; taparse boca y nariz al toser; usar pañuelos de celulosa y tirarlos al contenedor tras su uso; evitar contacto cercano o besos...

En este sentido volvemos a apelar a los departamentos de RRHH, empresarios y autoridades sanitarias, acerca de la necesidad de reconsiderar la obligatoriedad de un justificante médico: la espera del paciente en el centro sanitario es un contrasentido, por cuanto constituye riesgo de contagios.

9/ Hasta que se demuestre lo contrario no existen productos para aumentar las defensas, estimular la inmunidad y evitar los catarros. La única prevención sería la vacuna que se recomienda a determinados sectores de la población, en el caso de la gripe, y las medidas a las que hacíamos alusión en el párrafo anterior.

10/ Aunque llevamos años insistiendo sobre este tema, siguen siendo numerosos los pacientes que acuden a nuestras consultas en busca de antibióticos... Una vez más y cuantas sean necesarias recordamos que: ¡la gran mayoría de las veces no son necesarios los antibióticos!.



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