jueves, 9 de mayo de 2013

La roña


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Afortunadamente no es algo muy frecuente aunque, a juzgar por las propias experiencias, junto a aquellas otras que nos cuentan los compañeros, alguna que otra vez tenemos que lidiar con pacientes cuya higiene u  olor distan mucho de corresponderse con lo que, desde nuestra sensibilidad, resultaría deseable.

En ese sentido recordaré siempre la anécdota que nos contaba el médico de aquel pueblecito de una cuenca minera, cuyo paciente había venido a consultar unas lesiones en el pie, que parecían corresponder a un "pie de atleta" (hongos).
-. ... Parecen hongos... Estoooo...  A ver? Muestreme Ud. el otro pie...
-. Es que el otro no me lo he lavado, Doctor.

Ayer acudió a la consulta un muchacho, estaba muy preocupado por una mancha negruzca que -al parecer y desde hacía unos días- se había visto en el tobillo.

Tras observarla con detenimiento me hice con unas gasas embadurnadas en hidrogel alcohólico, de las que me serví para limpiar la supuesta lesión durante unos minutos y hasta su total desaparición...
-. ¿?
-. Creo que tendrás que acordarte de frotar y aplicarte un poco más, cuando estés en la ducha...



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