miércoles, 8 de mayo de 2013

Jubilarse, aunque sin júbilo


Llevaba más de dos años ejerciendo en aquel pueblo y un día, cuando me disponía a salir del Centro, el enfermero que por aquél entonces asumía las funciones de Coordinador se dirigió a mí diciendo:
-. Ya no hace falta que vengas mañana. Con la reciente redistribución de plazas han dado la tuya a un antiguo APD  al que tenían que ubicar.
-. ¡Caray! ¿No teníais una forma más indigna de comunicarlo?... ¿Después de dos años, sin previo aviso, y cuando me disponía a salir por la puerta?...
-. Yo acabo de saberlo también...

Volví al que hasta entonces fue mi despacho, un modesto cuartito de la primera planta en el que había pasado tantas y tantas jornadas, que poco a poco y de alguna forma se había ido haciendo mío, llenándose de mis recuerdos, acumulando cosas que  le  impregnaban de mi sentido del desorden. Recogí todo y marché cabizbajo, sintiéndome poco menos que nada...

Dada una situación que entonces era propicia, no tardé -afortunadamente- en encontrar un nuevo trabajo: al día siguiente comencé a pasar consulta en otro pueblo, mucho más cercano a mi casa, con el consiguiente ahorro de tiempo y de dinero. Aunque a pesar de estas mejoras nunca olvidé aquella despedida.

La pasada semana más de 700 médicos de la Comunidad de Madrid recibieron la notificación -por carta- de su jubilación forzosa; algo como un "váyase de vacaciones el lunes y no se reincorpore"... Según palabras de uno de los afectados era una carta "de una crueldad increíble, aséptica, sin una sola frase de agradecimiento por la entrega profesional de 40 años".

En esta dirección pueden leerse algunos de los párrafos de la misiva:

No me parece mal que se jubile a nuestro mayores, es más: en una situación como la que atravesamos en éstos momentos, se ha de hacer cuanto esté en nuestras manos en pro de conseguir, mediante el natural relevo generacional, que los jóvenes comiencen a ver horizontes aquí, que no esten únicamente allende nuestras fronteras... ¿Pero adónde quedan las formas?... ¿Donde el respeto y la dignidad?...

Hay ocasiones, señores dirigentes, en las que hacer lo adecuado resulta tan fácil, tan sencillo... que volver a optar por la peor de las formas, una vez más y como en este caso, parece imperdonable...


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