miércoles, 22 de mayo de 2013

Estoy de muy mala milk


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La teoría de los cuatro humores fue adoptada por los filósofos y físicos de las antiguas civilizaciones greco-romanas. Desde Hipócrates, la teoría humoral constituyó el punto de partida para explicar el funcionamiento del cuerpo humano entre los «físicos» (médicos) europeos y hasta la llegada de la medicina moderna, a mediados del siglo XIX.

Esta teoría mantiene que el cuerpo humano está compuesto por cuatro sustancias básicas, los llamados humores (líquidos), cuyos equilibrios indican el estado de salud de la persona. Así, todas las enfermedades resultarían de un exceso o un déficit de alguno de estos cuatro humores que fueron identificados como bilis negra, bilis, flema sangre. La filosofía médica clásica consideraba que cada uno de los cuatro humores aumentaba o disminuía en función de la dieta y la actividad de cada individuo. Cuando un paciente sufría de superávit o desequilibrio de líquidos, su personalidad y su salud se veían afectadas.

Teofrasto elaboró una relación entre los humores y el carácter de las personas. Así...

- aquellos individuos con mucha sangre eran sociables
- aquellos con mucha flema eran calmados
- aquellos con mucha bilis eran coléricos
- y aquellos con mucha bilis negra eran melancólicos.
La idea de la personalidad humana basada en humores fue también la base de las comedias de Menandro y, más tarde, de las de Plauto.

Durante el período neoclásico la teoría humoral dominó la configuración de la medicina europea. Prácticas como el sangrado (con sangrías, con sanguijuelas) o la aplicación de calor eran consecuencias de la teoría de los cuatro humores y fueron muy utilizadas por los médicos del siglo XVIII.

Por otro lado, también debemos a tales creencias el que hoy se sigan usando frases como:

- Estar de buen o mal humor
- Tener mala sangre
- Me hierve la sangre
- Ser un individuo flemático
- Estar de mala leche


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