lunes, 28 de marzo de 2016

A las 3 serán las 2




Aunque fue Benjamin Franklin (1784) el primero que habló de la posibilidad de economizar aceite (el combustible de las lámparas de entonces), modificando la hora, lo cierto es que el cambio horario no se puso en práctica hasta la Primera Guerra Mundial, y fue en una Alemania empeñada en ahorrar el carbón que pretendía desviar para atender las necesidades de su ejército. Sus enemigos, dicho sea de paso, no tardaron mucho en hacer lo propio...


Un estudio reciente, que se presentará en el próximo congreso de Neurología de Vancouver, relaciona los cambios de hora con un ligero aumento del riesgo de padecer Accidentes Cerebrovasculares (ACV)... 

Los investigadores finlandeses -responsables de la investigación- encuentran que la incidencia nacional de ACV tiende a aumentar ligeramente en los dos días siguientes al cambio horario, tanto si este consiste en adelantar la hora, como cuando se retrasa.



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