jueves, 9 de octubre de 2014

Vísteme despacio...




Considerese que estos comentarios no se hacen con el ánimo de señalar a nadie, pero en un intento de animar a la autocrítica constructiva, que lleve a la reflexión y disposición para evitar errores parecidos, u otros, en el futuro.

Los Centros de Salud españoles, hablamos de aspectos referidos a su planificación o distribucion, así como el de la formación y entrenamiento de sus trabajadores, no alcanzarían a tener un nivel mínimamente aceptable en el caso de extenderse sobrecogiéndonos una pandemia como la que nos ocupa y parece amenazarnos.

Es cierto que recibimos manuales de instrucciones, sí, es verdad, pero no lo es menos que nos llegan por correo electrónico y que apenas se cuenta con que necesitamos tiempo (que no se nos da) para asimilarlos, estudiarlos o ensayarlos.

Por otra parte las informaciones que nos llegan son muy contradictorias... Sirva el ejemplo que sigue, referido a uno de los momentos más críticos de cuantos se relacionan con ésta crisis: el de la puesta/retirada de los EPI, Equipos o trajes de Proteccion Individual. Los que tenemos en los consultorios no alcanzarían niveles de protección suficiente, quedando al descubierto zonas como los miembros inferiores, parte de la cara o de la cabeza.

Respecto del momento de vestirse/desvertirse, en la foto podemos ver 3 informaciones distintas:
1.- la que recibimos oficialmente, vía mail.
2.- la que obtenemos de una agencia internacional.
3.- la que viene impresa en el dorso de las bolsas que contienen el EPI...
Pues bien, sorprendentemente, las tres fuentes son absolutamente discrepantes, respecto del orden en que han de ir poniéndose o quitándose las distintas prendas que componen este equipo.

No se trata de recibir información, sino formación: que sea enviada coherentemente y asimilada convenientemente, en beneficio de todos.



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