viernes, 8 de febrero de 2013

Choteo

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Algunas de las cosas que ocurren en la consulta, que me gusta contarles, pretenden ser fiel reflejo del deterioro al que nos ha llevado la escasa inversión en la idea de la Atención Primaria, a lo largo de los últimos años, o el desgaste de la imagen del médico como empleado público, tan vilipendiada por parte de la Administración.

Una mujer, momentos después de la hora en la que estaba citada:
-. Doctor, es que estoy esperando a mi marido, que también tiene cita ¿?
-. Pues pase y voy atendiéndola a Ud. que ya vamos con cierto retraso...
-. Gracias...

Al ratito, y mientras imprimía unas recetas que la mujer me había pedido, se abre la puerta y entra su marido...
-. ¿Adónde te habías metido?
-. He ido a por tabaco...
-. ¡Sí, claro, y voy yo y me lo creo!... ¡Desde luego, hay que ver qué facilidad tienes para esfumarte!
-. ¡No sé para qué me preguntas, si luego nunca me crees!
-. ¡Dios mío, pero qué desgraciada soy, que hasta para ir al médico tengo que ir sola!... Doctor... ¿Ud. cree que esto es normal?... ¡Dígaselo a este hombre, porque a mí no me hace ningún caso!... 
-. (...)

Dedicado a los que confunden la confianza con la que deben acercarse al médico con el choteo. 

El señor de la bata puede ayudar en la cura de ciertas enfermedades, en ocasiones podría ser de utilidad para con ciertos estados del alma; mas no es mediador de litigios matrimoniales ni tampoco sirve para un sinfín de las atribuciones que algunos le suponen. 

Por favor: vengan a la consulta con sus discusiones hechas... Ahorremos tiempo y momentos como estos... ¡Gracias!



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