sábado, 23 de enero de 2016

Más allá del objetivo...



La  veíamos en la película de Amenabar, en "Los Otros"... Me refiero a esa curiosa costumbre de la época victoriana, la de fotografiarse con los muertos,  las más de las veces con la pretensión de inmortalizar un último recuerdo con ellos. Era habitual que las familias "de bien", que las casas con posibles, tuviesen su Álbum de Difuntos, algo que por fortuna no llegó hasta nuestros días...

Muchas veces, sobre todo si se trataba de un infante, el difunto aparecía simulando estar dormido, como la niña de la fotografía anterior...


La evolución de la técnica en general, la de la fotografía y el maquillaje en particular, trajeron consigo una segunda fase en lo que a retratos post-mortem se refiere: la de conseguir que pareciesen posar vivos...

La técnica llegó a depurarse de tal manera, que acabó resultando difícil distinguir al muerto de entre los vivos que posaban con él... 

Sirva el ejemplo de la fotografía que sigue... Piense antes de responder: cual de esas dos jóvenes es la muerta?...


No resulta fácil responder, verdad?...

Aún así, y si Ud. se decidió por una o la otra, siento decirle que no acertó: en el momento de la foto las dos estaban muertas.


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