lunes, 30 de noviembre de 2015

La talla laboral


-. Buenos días, doctor!, Vengo a por mis medicinas, que me marcho al pueblo.
-. Dígame, de cuanto tiempo estamos hablando? Cuantas cajas necesitará?
-. Pues para un par de meses: me voy a ayudar a mi familia en la recogida de la aceituna, ya no vuelvo hasta después de las fiestas.
-. Pues aquí tiene Ud. sus tratamientos. Cuídese y felices fiestas!
-. Ah, Doctor... También venía a buscar una baja, es que me duele esta rodilla, sabe Ud.?
-. Pues vuelva a verme después de la campaña de la aceituna y hablamos de ese tema, de acuerdo?


Situaciones como la que hoy relato, que viví hace pocos días, no suelen verse con frecuencia... Lo normal es que quien busque una baja injustificada sea más ladino, a la par que menos elocuente. 

En honor a la verdad: en los de crisis o de post-crisis, tomen ustedes el calificativo que más les guste para referirse a los tiempos que vivimos, el fraude relacionado con las bajas laborales ha descendido mucho, hasta el punto de que podría decirse que quizá resulte tan o más frecuente encontrarse con la figura contrapuesta, la de quien trabaja sin estar plenamente curado o restablecido. 

De cualquier modo ambos tipos de pacientes, sean pocos o muchos,  siempre serán demasiados.



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