martes, 10 de junio de 2014

El amor nos puso los guantes

Debemos el uso de los guantes quirúrgicos al cirujano William Steward Halsted, trabajador del John Hopkins Hospital (Baltimore), en el año de 1890, aunque resultaría más correcto afirmar que se lo debemos al amor ya que...

El Dr. Steward Halsted no estaba inicialmente interesado en las medidas de higiene o asepsia que suponen. En realidad sólo tenía ojos para su novia, una enfermera de quirófano que había quedado incapacitada debido a un importante eccema producido por el bicloruro de mercurio, que se utilizaba entonces para esterilizar los instrumentos. El médico pensó en los guantes para evitar el contacto de las manos de su novia con esta sustancia.

Poco a poco y más tarde se empezaron a usar durante todo el acto quirúrgico y por parte de todo el personal implicado, tras la adecuada preparación y con fines evidentemente distintos. A partir de 1894 los guantes de goma fueron obligatorios para todos los cirujanos.



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