martes, 13 de mayo de 2014

Joven aunque sobradamente....




No soy hombre que le tenga excesiva simpatía a los formalismos, tampoco le hago al "Usted" más guiños de los que en justicia vendrían a corresponderle, pero admito que lo prefiero a los "tronco", "tío", ó "colega" que tengo que escuchar algunas, aunque por fortuna no demasiadas veces...

Puede decirse que una consulta es un santuario en el que, salvando las descarriadas excepciones, aquellas con las que -por otra parte- no dudo en alimentar este blog, tienden a guardarse las formas, el respeto y las maneras. Las salvedades de las que os hablo suelen multiplicarse, lamentablemente, cuando quien recibe es mujer y/o joven; con mucho mayor motivo si se dan ambas circunstancias a la par, como en el caso de una compañera mia, muy preparada (por cierto), que tras contarme estas dos escenas vividas recientemente, me pide hable de ellas en "El Parte de Confirmación".


Sale a la puerta a llamar:
-. Francisco?... Luisa?... Alberto?... Pasen en ese orden, por favor.
Pasa el primer paciente un tanto exaltado y se dirige a la doctora en estos términos:
-. Discúlpeme, quería pedirle que fuera la última vez que me nombra Ud. de ese modo en una sala de espera y ante otras personas... Soy DON Francisco, licenciado en derecho, profesor emérito y miembro del Tribunal de bla, bla, bla... También soy Doctor, lo que realmente se entiende por Doctor y no lo que os creeis vosotros, que nos obligáis a llamaros Doctores, cuando niños como vosotros no saben ni lo que es un Doctorado...


-. Buenos dias doctora... Me podría Ud. decir cuantos son dos por dos?
-. Perdón?
-....Que si me puede decir cuantos son dos por dos?
-. Y para qué quiere Ud. que le diga eso?
-. Es que cada vez ponen a médicos más jóvenes y quería saber si están suficientemente preparados... Dígame, cuántos son dos por dos?


... Lamentable!...


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