domingo, 7 de julio de 2013

El Herpes de las Cinco


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A diario vivimos situaciones que implican una cierta confrontación con los pacientes, situaciones como, y sirvan a título de ejemplos:
-. El paciente que llega tarde y desea ser visto nada más llegar.
-. Aquellos que vienen sin cita ("de urgencias" según ellos), porque necesitan unas recetas.
... Y otras muchas similares... Todas ellas constituyen frecuentes fuentes de conflicto con el médico, fundamentalmente en aquellos casos en los que el paciente no es amigo de ahorrar en polémicas...

¿El culpable?... Yo lo tengo claro: sin lugar a dudas sería la Administración quien, beneficiándose de la indefinición de los que serían los modos más correctos de hacer un buen uso de los medios, acabaría ubicándolos en ese terreno de todos, a la par que de ninguno, en los que la imprecisión sirve de abono al conflicto. 

El otro día una compañera estaba respondiendo a una reclamación que acababan de interponerle, mientras presumía de no haber recibido, con esa que me estaba mostrando, más que 3 a lo largo y ancho de sus 30 años de carrera profesional... No quise decirle nada pero no pude evitar pensar que un buen ejercicio de la profesión traería consigo, inevitablemente y tal y como están las cosas, un mayor número de quejas.

Los médicos no somos ni estamos para hacer todo cuanto se nos pide y, empujados por la habitual sobrecarga del sistema y la desidia de quienes debieran hacerlo, debemos sentirnos obligados a llevar de la mano al usuario, hacia el buen uso, o hacia el mejor de los posibles...

¡Y Ud., Señora!, ¡Sí, Ud.!, La que vino a verme la otra noche... A pesar de que fue atendida y se marchó satisfecha por el servicio recibido: insisto en que las 05 de la madrugada no es un buen momento para consultar por un Herpes Labial: independientemente de que esa patología nunca justificaría la visita a un Servicio de Urgencias; los médicos de los SAR no pasamos, aunque a Ud. pudiera parecérselo, consulta durante las 24 horas...



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