lunes, 1 de julio de 2013

Protección y calidez


Epixtasis

Las más de las veces, cuando el enfermo viene al médico, no lo hace alentado por las molestias derivadas de un cortejo de síntomas, sino por la subjetividad de aspectos como el temor que emana de su debilidad... Tras la lógica necesidad de sanar se oculta un deseo mucho más intenso, profundo y primario: el de cobijarse, sentirse protegido...

Son esas veces, muchísimas veces, las más de las veces, en que el doliente no busca en el médico al estudioso de las enfermedades y los remedios, sino la cálida protección de una mano que sujete envolviendo a las suyas, la confianza de una palmadita en la espalda, o el dulce guiño de complicidad de una caricia amiga.

¡Qué fácil resulta olvidar esto, sumergidos día a día en la irracional cadena de consultas seriadas a la que nos arrastran nuestros Sistemas Autonómicos o Nacional de Salud!.

Sin embargo... ¡Qué fácil recordarlo cuando ves esa fragilidad en... cuando el paciente es tu propio padre...!


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