domingo, 3 de marzo de 2013

Recordando a sor Virginia


Parches Sor Virginia

Cuando pensamos en errores de medicación solemos imaginar a personas tomando unas pastillas que no son, o a unas dosis que se alejan de las apropiadas; pero a veces -para situaciones extrañas las que nos muestra el ejercicio de esta profesión- las cosas van por otros derroteros, rozando incluso el surrealismo....

La paciente era una ancianita que me había mandado llamar con urgencia, para una visita a domicilio, por presentar intensos vómitos incoercibles en el contexto de muy molestos mareos. 

Tras la anamnesis y una exploración detallada, confieso que no resultó demasiado fácil acabar descubriendo que pocas horas antes se había puesto unos parches, para un dolor lumbar con el que había amanecido.

Inspirada en la antigua concepción de los parches porosos, que debió conocer probablemente en la época de su juventud, se había colocado 4 parches de Transtec 35, el uno junto al otro porque le parecieron pequeños, ocupando una destacable superficie cutánea, directamente sobre la zona del dolor.


Cuatro parches colocados, el uno junto al otro,
aplicados directamente sobre la zona del dolor

Para quienes no lo saben, Transtec es un pequeño parche de buprenorfina, un derivado opiáceo que a determinadas dosis, no muy alejadas de las terapéuticas por su escaso márgen, presenta con cierta frecuencia efectos indeseables como los que nos ocupan hoy... 

Y es que los parches, hoy en día y a diferencia de la concepción más local que de ellos se tenía antaño, constituyen una forma de administrar medicación a través de una vía diferente de la oral: la vía transdermica.


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