domingo, 20 de febrero de 2011

También existen, pero más...!




Ayer podíamos ver, entre los reportajes que fueron seleccionados para la confección de Informe Semanal, de tve, uno que fue capaz de despertar mi interés desde el planteamiento del título: "La longevidad en la Sierra de Albarracín"...

Es cierto que existen estudios que ponen de manifiesto la menor frecuencia de enfermedades cardiovasculares en esta zona de Teruel, asi como de numerosos tipos de cánceres... Presumimos que los accidentes de tráfico serán también muy escasos, dada una densidad de población que roza la desertización demográfica:  apenas 5.000 vecinos se reparten en un total de 25 núcleos urbanos... 3 habitantes por cada kilómetro cuadrado... 

En la Sierra de Albarracín la gente no se muere: "... Se apaga en su vejez y de una manera natural, como lo haría un motor que se agota"... Pero las causas de esta mayor longevidad no parecen estar claras, al menos no en mi consideración y respecto de otras comarcas rurales... Y aún lo estarán en una menor medida tras escuchar las razones que nos dan los propios habitantes de la zona, para justificar sus prolongadas permanencias entre nosotros :

Para Ovidia, una abuela de la localidad de Griegos, la respuesta estaría en la alimentación: "... Hemos comido siempre comida natural: las pataticas cogidas de casa, el cerdico (lo que se dice),... pues... mira, las peladuricas y las hierbas del campo. Y luego, pues echábamos el fritico que aquél día era el día del eso... Y el día del mondongo era la fiesta de la familia; el día que matábamos el cerdo era la fiesta de la familia...". El pueblecito de Griegos está situado a 1.600 metros sobre el nivel del mar, por lo que hemos de adivinarlo bajo el manto blanco de la nieve una buena parte del año... La esperanza de vida de sus 143 vecinos censados supera los 91 años; de ellos más del 40% ya pasan -hoy- de los 70 años de edad.

Otros vecinos hablan de sus vidas, amalgamadas de alegrías y penurias, aunque por lo que acaban contándonos no parecen ser unas vidas ni mucho más infelices, ni tampoco sacrificadas, que las que tienen en cualquier otra comarca del interior peninsular.

El restaurador local de muebles, quién estuvo trabajando antaño en Valencia, tiene una explicación basada en la desaturación de los Servicios que, cuando menos, parece original: "... Aquí viene el médico, pides la vez y entras... ¡Y en Valencia tienes que pedir turno y te dan para 4 días después...!"



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