sábado, 7 de mayo de 2011

Cuatro meses conmigo y sin tí



En estos días se cumplen cuatro meses desde que, animado y colaborando con la campaña "Mi vida sin tí", apagué mi último cigarrillo. Confieso que fue una iniciativa que, dada la inestimable ayuda constituida por los parches de cesión decreciente de nicotina, acabó resultándome fácil y relativamente llevadera; aunque tal facilidad también encontró sustrato en la firme voluntad con la que me inicié en el proyecto, que se alimentó de la frustración que fui cosechando de anteriores fracasos.

La báscula me recuerda ahora que, aquél día, el asunto no hizo más que comenzar; los cerca de 5 kilos ganados en la abstinencia me obligan a plantear un nuevo reto de sacrificios: el de devolver tal sobrepeso a una cierta normalidad. 

Y es que dejar de fumar, definitiva y precisamente ahí radica la importancia de ésta decisión, no es sólo dejar de comprar tabaco y/o inhalar nicotina compulsiva y dependientemente. Abandonar el tabaco supone dar un primer paso en el que puede y suele acabar siendo un nuevo sendero guía en y para nuestras vidas: el del...


MAYOR CUIDADO PERSONAL


En el año 2.010 la Revista Española de Cardiología publicó un estudio observacional, de los que, por arrojar resultados inesperados y sorprendentes, suelen generar eco en los medios de comunicacion de masas: Un grupo de investigadores de la Universidad de Navarra, analizando durante más de 50 meses a 7.565 personas, concluía que:
1. Dejar de fumar engorda: de todos es conocido el poder anorexígeno (quita el apetito) del tabaco. Por eso la ganancia de peso tras dejar de fumar es, con frecuencia y especialmente entre las mujeres, una razón para NO abandonar el tabaquismo.
2. Pero es que... ¡Fumar también engorda!. No se conocen las causas que sustentarían tal observación, aunque se especula que podrían encontrarse precisamente en el hecho de que los fumadores son personas que suelen cuidarse menos, en general, y en las facetas que conciernen a su alimentación, también y en particular.
Puestos en orden los resultados obtenidos durante el estudio:
a- Los que más peso ganaron fueron los que dejaron de fumar, 
b- Luego, los que siguieron haciéndolo, 
c- Y por último los que nunca fumaron, según indicaron los investigadores que añadieron: "Por eso lo mejor para mantener una vida saludable es no fumar nunca".

No se deja de fumar un día, en mi caso el 10 de enero de 2.011... Se deja de fumar ese día, y cada uno de los días que le suceden...

Desde hace una semana y tras superar la que considero fase crítica de la dependencia nicotínica, he comenzado a revisar modificando la calidad y cantidades de los alimentos que ingiero. Por idéntico motivo he declarado la guerra al sedentarismo, incrementando mis paseos...

¿La decisión de dejar de fumar habrá cambiado radicalmente mi vida en unos meses?... ¡Estoy seguro de ello, y también de que será para mejor!



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