jueves, 14 de octubre de 2010

El respeto

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En estos días se habló mucho de los abucheos dirigidos hacia la figura del Presidente del Gobierno, con motivo de la celebración del día de la Fiesta Nacional. En esta misma semana, en varias ocasiones hemos podido escuchar el deseo de poner fin a este tipo de situaciones, en boca de no pocos dirigentes. Independientemente de que la experiencia no sea nueva, su profesionalidad no debería permitirles el sucumbir -ahora- al error de "legislar en caliente"...


Quienes no se han preocupado de cultivar y fomentar el respeto por determinados profesionales e instituciones, ni han mostrado el más mínimo interés por corregir a tiempo las desviaciones que -en este sentido- se han ido produciendo, no merecen cosechar lo que no sembraron ni cultivaron para otros... Quienes no se han cuidado de evitar el desgaste en la dignidad del ejercicio de causas tan nobles como la educación o la sanidad, no han de reclamar mejor consideración para sí mismos: una vez que hay fisuras en la compuerta, ésta se rompe para todos, acaba arrastrandolo todo... y tengo la sensación de que el respeto es como un jarrón de porcelana: una vez roto no caben composturas medianamente aceptables.

De cualquier modo y no es que me consuele demasiado (en realidad no me consuela nada):  ante el irrespetuoso siempre nos quedará la posibilidad de optar por la no menos irrespetuosa réplica de José María Aznar... 





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