jueves, 26 de mayo de 2016

Un doctor en la campiña



Sinopsis Todas las personas que viven en esta zona rural pueden contar con Jean-Pierre, el médico que les ausculta, les cura y les tranquiliza a cualquier hora del día, los siete días de la semana. Enfermo a su vez, acepta la llegada de Nathalie, recién llegada de su trabajo de hospital, para que le ayude. Pero ¿se las arreglará para adaptarse a esta nueva vida y sobre todo a conseguir el reto de sustituir a aquel que se creía irremplazable?
País Francia
Director Thomas Lilti
Guión Thomas Lilti, Baya Kasmi
Fotografía Nicolas Gaurin
Reparto François Cluzet, Marianne Denicourt, Patrick Descamps, Christophe Odent, Isabelle Sadoyan, Félix Moati
Productora 31 Juin Films / Les Films du Parc
Género Drama
Duración 102 min.
Título original Médecin de campagne

Nota del Autor El título en francés recuerda a la famosa novela homónima de Honoré de Balzac. La traducción al castellano no es la mejor de entre las varias posibilidades españolas, El médico rural hubiera sido más acertada.
Estreno 27/05/2016

Comentario
Ella y él, doctora y doctor. Él, interpretado por François Cluzet, y ella, por Marianne Denicourt. Todo acontece en el medio rural, en un pueblo relativamente alejado de la urbe. ¿Se acuerdan del médico de cabecera que iba por las casas visitando a los enfermos? Pues imagínense que eso todavía exista. Y sí, existe. O, como mínimo, hay aquí una historia que contar que requiere de tal entorno.
Vayamos por partes. El caso es que el doctor, de pueblo en campiña, es diagnosticado de cáncer por un colega suyo, en hospital de urbe. Es decir, vamos viendo los contrastes que hay entre la relación médico-paciente de un medio a otro. El caso de nuestro doctor es de una entrega al trabajo que tanto roza el amor familiar como el apostolado vocacional a prueba de contingencias. Por favor, no piensen que estoy de sorna. La película no va de denuncia, ni mucho menos. Se trata de una historia que es de lo más elemental, lo cual es de agradecer.
El caso es que, una vez dicho que sufre de cáncer y que deberá cuidarse y dejar de trabajar, nuestro protagonista rechaza seguir el consejo y decide seguir con sus quehaceres médicos como si no pasara nada. El segundo elemento de la historia es la llegada de una nueva doctora, enviada por el colega del hospital, para que ayude a nuestro doctor. Al doctor, como es de esperar, no le parece una buena idea. Ella, por otro lado, discreta, intenta ajustarse a las condiciones con las que se encuentra. Sin embargo, esta discreción tiene sus efectos. Debo decir que nuestra doctora protagonista puede ser todo lo discreta que el papel le pide, pero, hay que decirlo, es justo lo que nuestro doctor necesita. Y no diré el por qué, por razones obvias, pues ello implicaría desvelar lo que no quiero que se desvele.
El director es Thomas Lilti, al cual se le puede agradecer que haya planteado una película sencilla, sin pretensiones, con final feliz, con el drama justo y con un modo de llevar adelante el asunto que rezuma modestia.
Debo decir, además, que la película pone la atención en el proceso de una persona que sabe que tiene un cáncer, pero no sobre el dolor sino sobre cómo gestiona la situación él mismo, a solas, refugiado de cualquier lamentación, con el apoyo de la doctora, cuya compañía rechaza inicialmente, aunque acabará cambiando de opinión. Se trata de la radiografía interior de un hombre contenido y discreto, nuestro doctor protagonista, cuyo desenlace feliz no quita mérito a la película.
Me pareció Un doctor en la campiña una película sencilla y emocionalmente contenida. Sin embargo, un detalle que les aconsejo que no se pierdan: quédense hasta el final. No se marchen cuando estén rodando los títulos de crédito sobre fondo negro, pues la canción de Nina Simone que escucharán aporta y destapa toda la intensidad que la película guardaba.
A destacar la interpretación de François Cluzet, a quien ya conocíamos por la exitosa Intocable, como nuestro doctor protagonista.

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