Otra de las frases que escuchamos con una frecuencia creciente, en el despacho, generalmente de labios de algún que otro paciente al que no le diste confianza para tal familiaridad y del que, por supuesto, no la esperas...
Es lo que hay en un país como el nuestro, en el que se vino desvirtuando la figura del médico a lo largo de los últimos años y hasta un extremo en el que, lo menos malo que se puede esperar, es que el paciente comience la consulta de esta guisa...

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