jueves, 26 de agosto de 2010

La suma de todos, el ahorro de todos



Pronto un año desde la instauración del programa AP-Madrid; desde entonces han sido numerosas las modificaciones y correcciones realizadas, tantas como el número de molestias ocasionadas o el de quejas, críticas o denuncias transmitidas.

En este año se ha hablado de Centros de Salud que se han quedado "colgados", del redescubrimiento del "boli", de la lentitud del programa en general y del número de clics necesarios para conseguir un volante o una receta, en particular; incluso se le han imputado problemas relacionados con la posología y la prescripción, que podrían afectar a una correcta praxis.

Tras muchos años ya -concretamente desde 1.997- en los que se viene fomentando, y últimamente parece que imponiendo la prescripción de medicamentos genéricos en aras de una razonable farmacoeconomía, resultaría cuando menos cuestionable el hecho de que en AP-Madrid siga apareciendo, a fecha de hoy y como primera opción: El Esomeprazol cuando escribes "omepr...", o el Dexibuprofeno cuando intentas prescribir el Ibuprofeno. 

Sirvan estos dos ejemplos extraídos de una lista que siempre sería más extensa de lo adecuado, sobre todo si tenemos en cuenta que la primera opción no supone unos céntimos más, sino un precio 4,6 veces superior.

Cuando hablamos de ahorrar: ¿no constituiría un buen primer paso el que, en un contexto de consultas exprés -de las de 5 minutos- el software fuese de ayuda?... Decía Dalí que lo menos que se le puede pedir a una estatua es que no se mueva... Parafraseando al genio cuyo bigote recuerda a la intoxicación digitálica: lo menos que podemos pedirle a una herramienta es que resulte útil.

Al contrario de lo que postulan las matemáticas, en la suma, el orden de los factores altera el resultado.


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