jueves, 5 de febrero de 2026

Los Perez


En el corazón del Atlántico, donde el clima templado suaviza los años y la vida discurre con ritmo propio, surgió una de las historias más llamativas de longevidad familiar en España: los Pérez, un grupo de 12 hermanos canarios que alcanzaron edades excepcionales, llamando la atención de demógrafos, periodistas y curiosos, tanto, que hasta fueron premiados por Guinnes Récords

Lo que hizo especial a esta familia no fue sólo el que varios de sus miembros superaran holgadamente los 90 años, sino el que varios de ellos rebasaron los 100. 

Tradicionalmente, las Islas Canarias fueron un enclave asociado a la longevidad. Su clima suave, la dieta basada en productos frescos, el contacto con la naturaleza y un estilo de vida menos acelerado que en la península, fueron señalados como factores protectores.

Estos hermanos crecieron y vivieron en este contexto:
Una alimentación sencilla, rica en frutas, verduras, pescado y gofio.
Una actividad física cotidiana, no hablamos de deporte, sino de actividad como parte natural de la vida ordinaria.
Fuertes vínculos familiares y comunitarios, un rasgo muy arraigado en la cultura isleña.

Los estudiosos que se acercaron a investigar el fenómeno coincidían en algo: la genética de los Pérez era tan resistente como un drago milenario. Pero los propios hermanos, cuando les preguntaban por su secreto, respondían con una sonrisa pícara:

“El truco es no enfadarse por tonterías…
y si te enfadas, que no se note.” 
(Pura sabiduría isleña).

Con los años, los Hermanos Pérez pasaron a convertirse en un símbolo, no solo por sus edades, sino por su manera de estar en el mundo: tranquila, firme, sin aspavientos, como si supieran que la vida, cuando se vive bien, se estira sola.

Y nos ayudan a recordar que la longevidad no es un misterio insondable, sino una mezcla de clima, comida, carácter y una pizca de suerte. Y quizá también porque, en el fondo, todos queremos parecernos un poco a ellos: vivir mucho, sí, pero vivir bonito.

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miércoles, 28 de enero de 2026

La pequeña gran familia


La historia de la Medicina tiene también sus páginas oscuras, como la que nos habla de los enanos de la familia Ovitz, una saga que mezcla arte, ciencia deshumanizada y una resistencia casi milagrosa. 

Artistas Los Ovitz fueron artistas antes que víctimas. Provenían  de Transilvania, la familia estaba encabezada por Shimshon Eizik Ovitz, un hombre de apenas 90 centímetros de estatura pero con un enorme talento artístico.  

Tuvo diez hijos con dos mujeres distintas; siete de ellos vinieron al mundo víctimas de la acondroplasia, un tipo de enanismo que afecta mayoritariamente a los miembros (brazos y piernas), llevando a importantes deformidades. Los siete acondroplásicos formaron una compañía artística llamada “La Lilliput Troupe”, que recorría Europa con sus actuaciones. 

Llegaron a ser conocidos y queridos,  consiguiendo vivir de su arte, incluso en los turbulentos años que precedieron a la Segunda Guerra Mundial. Mengele En 1944, mientras actuaban en una Hungría ocupada, fueron detenidos y enviados a Auschwitz-Birkenau, donde despertaron el interés de Josef Mengele, el médico nazi, obsesionado con la genética, para el que los Ovitz constituían todo un tesoro científico. Mengele estaba fascinado por la posibilidad de estudiar a una familia completa con enanismo y compararla con sus hermanos de estatura normal. 

Y por que no existir mal que por bien no venga, aunque en esta ocasión se trate de un bien que incorpora su calzador, nuestros bajitos fueron preservados para experimentos, lo que paradójicamente les salvaría la vida.  

Los experimentos Los Ovitz fueron sometidos a exploraciones crueles y absurdas:  todas ellas sin anestesia ni propósito que las justificase. Mengele no sabía qué buscaba, por lo que repetía pruebas por pura obsesión. Aun así, los Ovitz sobrevivieron juntos. Perla, la menor, solía decir con amarga ironía: “A mí me salvó el diablo, y que Dios se haga cargo de él.”   

Después del horror Cuando los soviéticos liberaron Auschwitz en enero de 1945, los Ovitz llevaban ocho meses en calidad de conejos de Indias, temiendo que Mengele, al aburrirse, acabase separándoles o matándoles. Pero lograron salir con vida. Tras la guerra, volvieron a los escenarios, recorriendo Europa e Israel, intentando reconstruir sus vidas, como muchos otros sobrevivientes. 

Con el tiempo acabarían estableciéndose en Haifa. Perla, la última superviviente, murió en 2001. Hasta el final de su vida se mantuvo fiel a una promesa hecha durante su estancia en Auschwitz: contar la historia de su familia para que nunca fuera olvidada.



viernes, 23 de enero de 2026

Seis de mis libros, para descarga gratuita

 

"DIARIO DE UNA PANDEMIA"

Recordemos siempre aquellos tres años que sufrimos.
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"MI PARÍS"

En su momento, hace pocas semanas, ya tuve ocasión de ofrecerles otro libro: el que escribí sobre París, a modo de guía de aquello que habrán de ver, y de lo demás que, por falta de tiempo, no alcanzarán a ver:

Para obtener el libro "Mi París", han de pulsar AQUÍ.


"VENGO COMO DE URGENCIA"

Anécdotas vividas en mis 15 años de consultas, en diferentes Centros de Salud, Servicios de Urgencias y Consultorios.
1/ VENGO COMO DE URGENCIA - TOMO I (click AQUÍ para descargar).
2/ VENGO COMO DE URGENCIA - TOMO II (click AQUÍ para descargar).


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