viernes, 8 de noviembre de 2013

Reclamando, que es gerundio...



Me encontraba auscultando a una paciente cuando la puerta de la consulta se abrió, asomando una cabeza curiosa... Me dirigí hacia ella, no sin cierto enfado y diciendo:
-. ¡No se abren las puertas de las consultas!... ¡Nunca!... ¡Haga Ud. el favor de sentarse y esperar a ser llamado!...

Horas después, al terminar e ir a despedirme de los compañeros de la UNAD (Unidad Administrativa):
-. Te han puesto una reclamación hace un rato.
-. Ah, si?... Qué raro, no soy consciente de haber tenido ningún incidente a lo largo de la tarde... ¿?
-. Sí, un tipo que decía que le hablaste con muy malos modos...

Hay reclamaciones de las que me siento orgulloso; son como medallas de reconocimiento al buen hacer. Esta será una de ellas.



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