sábado, 24 de octubre de 2026

Sumisión Química

Aunque se vino usando desde antiguo, no hemos de olvidar que la escopolamina ya era conocida por los chamanes desde hace siglos, lo cierto es que de un tiempo a esta parte, el tema volvió a revestirse de actualidad con los actos delictivos que se vinieron produciendo en salas de fiestas o discotecas, en las que, persiguiendo someter voluntades y en momentos de distracción, se vino administrando subrepticiamente este tipo de preparados.

La burundanga, que así es como vino llamándose, en un sentido genérico, a todo aquello que pudo venir sirviendo para conseguir sumisiones químicas, parece contar ahora con soluciones.

En los últimos días he visto, en mensajes publicitarios alojados en las redes, una forma que, según parece, podría resultar de utilidad a la hora de prevenir abusos, violaciones y demás.

Se trata de los SIPSTIKER, unos test colorimétricos, con formas diversas, que se adhieren a las uñas y con los que, de una manera sencilla, puede comprobarse, con la simple lectura a los 10 segundos, si el vaso del que vamos a beber contiene GHB o similares.

¿Y como funciona?... Basta con pegarse el adhesivo en la uña (en la fotografía tiene forma de corazón) y remover la bebida con el dedo...

Cada test vendría a costar entre los 2 a 3 Euros.


NOTA: según pude comprobar en mis búsquedas por la nube, el producto aún no estaría comercializado en España, aunque sí en Francia, dónde este tipo de delitos habría experimentado una subida del 30%, en el último año (1.377 casos) y respecto del anterior.

Ver Web. y Ver Video.



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