lunes, 30 de abril de 2012

Demasiados claros para tanto oscuro

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El 29 de abril de 2012, desde la terraza del Palacio de Telecomunicaciones
hoy sede del ayuntamiento (foto del autor)


La manifestación convocada en las distintas capitales de provincias para el 29 de abril contra los recortes en Educación y Sanidad, apenas llegó a convocar un escaso número de personas que, en el mejor de los casos y con los permisos de la autoridad competente, lograría el calificativo de testimonial.

Puede que a tan escasa capacidad de convocatoria contribuyesen la inestabilidad atmosférica y la amenaza de lluvias, puede también que fuese por culpa del escaso criterio de quien eligió un día de puente, de uno de los puentes más largos del año, en que los españolitos en general, pero los madrileños en particular, aprovechan para viajar hasta sus respectivos pueblos, para visitar a sus familiares o simplemente por el placer de una escapada...

O puede también, y esto sería lo más triste, que los injustos recortes que venimos sufriendo no sean cuestión capaz de producir mella en nuestra conciencia política -individual o colectiva- despertándola de su habitual letargo.

La fotografía es una instantánea de cuanto ocurría en Madrid, media hora después de iniciada la protesta y a su paso junto a la diosa Cibeles, que lucía las plataformas necesarias para las celebraciones que habrán de producirse, en el contexto y caso de que el Real Madrid se convierta en virtual Campeón de la Liga de Fútbol 2011-2012

Iker Casillas colocando una bufanda alrededor del cuello de la deidad: un momento que, cuando ocurra, conseguirá congregar a un número mucho más representativo de ciudadanos del que hemos podido ver hoy... Algo absolutamente predecible por otra parte, porque habiendo comenzado las carencias de pan para algunos, lo cierto es que seguimos teniendo circo, mucho circo, para dar y vender...


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sábado, 28 de abril de 2012

Nunca sirvas a quien sirvió...

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"Despedida de emigrantes" - Manuel Ferrol, (La Coruña, 1.956)


No hace mucho tiempo aún, no tanto como para que lo pudiésemos olvidar, imágenes como ésta eran frecuentes en nuestros puertos o estaciones: la emigración en éste país era fenómeno que por harto y frecuente, formaba parte de nuestra miserable cotidianidad: en algunas tierras como las de mi amada Extremadura, o las menos pobladas de la noble Castilla, llegó a constituir un brutal acontecimiento demográfico, asolando y desertizando pueblos y comarcas.

Yo mismo fui emigrante, llevado por mis padres y a muy temprana edad, a beber de las ubres de otra cultura, soñando la nuestra como tierra prometida a la que un día habríamos de volver.

La imagen simboliza nuestro pasado, a la par que premoniza el que con gran probabilidad podría ser nuestro futuro; porque la oleada no ha hecho más que empezar y cada día es mayor el número de españolitos que vuelven a coger las maletas -más modernas, ya no son las de cartón duro, atadas con sogas o correas, de sus padres o abuelos- para aspirar a tener, allende nuestras fronteras, algo más que un presente incierto, precediendo a un futuro inexistente.

El próximo 31 de agosto de 2.012 las tarjetas sanitarias de un buen número de inmigrantes quedarán anuladas, pasando estos a recibir únicamente cobertura de urgencias, para sus hijos menores de edad o durante el embarazo de sus mujeres. Según cálculos aproximado esta medida podría afectar a más de 150.000 personas.

Independientemente de que la incorrecta indefinición de lo que constituye una emergencia puede dejarles un espacio abierto por el que recibir cierta atención, la de la inmediatez a costa de sobrecargar los Servicios de Urgencia, lo cierto es que no podemos olvidar quienes fuimos, lo que decíamos anteayer, como tampoco ahorrar a costa del fomento de la insolidaridad.

En ese sentido tenemos que señalar que Francia, Italia y Portugal mantienen la asistencia para ese grupo social, a pesar de sus respectivas situaciones de crisis... Al fin y al cabo, y según los mismos cálculos que abordábamos en el párrafo anterior, el ahorro total no excedería los 220 millones de Euros al año.



viernes, 27 de abril de 2012

Manifiestamente

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Se convoca manifestación en las diferentes capitales de provincias, para el día 29 de abril y contra los recortes que no se iban a producir pero que se han venido realizando en Sanidad y Educación, sin pudor ni mesura, de la misma manera en que entraría el elefante del Rey en una cacharrería.

La de Madrid saldrá a las 12 de la mañana de la Plaza de Neptuno, con dirección y destino final en la Puerta del Sol. Esa estatua de Neptuno que, recordamos la anécdota, durante el cerco del Madrid de la Guerra Civil, manifestaba su hambruna mediante un cartel en el que podía leerse: "Dadme de comer o quitadme el tenedor"

Recojo esta información en mi blog con un claro sentido promocional, por recordar el evento y animar a que se polaricen descontentos hacia la participación activa: no podemos ni tampoco debemos resignarnos a una actitud de "silencio de corderos" o, en el mejor de los casos, a unas inútiles "críticas de salón".

Al paso que vamos y dentro de poco, en el ámbito de la obsesiva necesidad del gobierno por alcanzar un control integral, se acabarán criminalizando el mero hecho de convocar hacia la protesta o la manifestación de cualquier descontento, pudiendo llegar a costar ambas cosas varios años de cárcel.

Hoy que se está hablando de la posibilidad de encerrar ¡años! a unos jóvenes que ayer pararon el Metro de Madrid durante unos pocos minutos, a la par que se estudia la forma de amnistiar y reinsertar a terroristas, con delitos de sangre, sin que resulte necesario escucharles manifestar arrepentimiento... De condenar a la reclusión a quienes, por mendigar un futuro, proyectan acampada en una plaza pública, muy poco tiempo después de proclamar una tan inexplicable como injusta amnistía fiscal...

A algunos les prohibimos un  futuro, mientras que a otros les borramos el pasado...

Francamente: no entiendo nada...



jueves, 26 de abril de 2012

La muerte del médico...

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Suena el teléfono un día de la semana, hacia el mediodía:
-. Sí?. Hola, Dígame...
-. (...) ...El Doctor Pérez ha fallecido esta mañana, inesperadamente, tenía la agenda llena para hoy... ¿Puede Ud. pasar consulta esta tarde, en el Centro de Salud de (...) ...?. 
-. Por supuesto, contad conmigo: me dirijo ahora mismo hacía allí.

Conocí a este médico hace un par de años, trabajando en el mismo Centro por sustituir a otro, quien se encontraba inmerso en una prolongada baja por enfermedad.

Una muerte súbita se había llevado a un hombre de poco más de 40 años y que a priori, según pude saber, no tenía enfermedad alguna que hiciese pensar en la posibilidad de tal desenlace. Se trata sin duda de una fatídica experiencia que invita a pensar, a recordar que la muerte no respeta a nada ni a nadie, que debemos vivir cada día dando gracias e intensamente, como si fuese el último o el primero, según se mire...

En el Centro se respiraba un estupor generalizado, era como si hubiese dejado de ser Centro de Salud para, por un momento, convertirse en Tanatorio: los colegas, cabizbajos, formaban corros en los que recordaban, con la tristeza de la media voz, antiguas anécdotas vividas junto a él...; los compungidos administrativos intentaban mostrar -detrás del mostrador y a duras penas- su mejor cara ante el público...; al pasar junto a algunas salas podían oírse los llantos de las enfermeras con las que había compartido años de compañerismo, en equipo...

La consulta rebosaba de sus recuerdos: numerosos libros, algunos pósteres de lugares con encanto, fotos impresas de sus dos hijos, dibujos que los de sus pacientes habían hecho para él... Al fin y al cabo, éste era el lugar en el que transcurrió la mayor parte de su tiempo, a lo largo de los últimos años de su vida.

En cuanto a la de los pacientes, su reacción era la que cabría esperar, la normal, la de siempre y cuando ven que otro profesional ocupa la consulta de su médico habitual...: preguntan por él:
-. ¿Hoy no está el Dr. Pérez?
-. No, no está.
-. ¿No estará enfermo, verdad?.. ¿Se ha tomado unos días de vacaciones?
Habida cuenta de que era algo que tarde o temprano acabarían sabiendo, adopté la premisa de ser franco y claro con quienes preguntaban...
-. No... Siento informarle que su médico ha fallecido esta mañana... hace unas horas...
-. ¡¡¿¿Qué me dice Ud.??!! ¡¡¿¿Y qué ha pasado??!!
-. Siento mucho darle una noticia así; también no poder darle más detalles, es cuanto sé. Dadas las dramáticas e inesperadas circunstancias me llamaron hace unas horas, para pedirme que me hiciera cargo de la mucha gente que estaba citada hoy, en la consulta.

Por las reacciones podía verse, de lejos, que no sólo fue un gran profesional, también un hombre bueno, querido por sus amigos y respetado por sus pacientes. 

Descansa en Paz, Doctor...



martes, 24 de abril de 2012

La tarta de María

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Las salas de espera de las Urgencias suelen ser lugares en los que confluye el dolor, la espera tensa o el drama, aunque en puntuales y contadas ocasiones pueden llegar a ser muy divertidos. 

Eso fue lo que ocurrió durante la última guardia, en la que alguien pudo estar tentado de pensar que se había convocado al personal para un baile de disfraces: a poco de atender al aguerrido púgil, que fue objeto de un post anterior, se presentaron dos damas que, vestidas de época por asistir a una boda temática, parecían salidas de la cubierta del Titanic... 

Completaban el cuadro cuatro jóvenes, de barba cerrada y pelo en pecho, ataviados con elegantes y elaborados tutús... Se habían desplazado hasta la localidad para participar en la fiesta de un amigo, quien les había convocado a una merendola casera en la que el plato rey era una tarta elaborada con marihuana, regada -por supuesto- con sendos "cubatas"...

Cuando comenzaron a sentirse "extraños" llamaron a vaya Ud. a saber quien, el caso es que acabaron en el Servicio de Urgencias, ciertamente preocupados, acompañados por dos miembros de los Servicios de Protección Civil.

Lo más difícil no fue el diagnóstico ya que, aunque los interesados no ayudaron mucho en la anamnesis, los síntomas parecían claros: pensamientos extraños, taquicardia, irritación conjuntival, boca reseca, hambre... 

Lo que realmente resultó difícil, lo imaginaréis, fue controlarlos.
-. Cómo te llamas?.
-. Qué más da, si yo estoy muerto!
-. Puedes contarme qué ha ocurrido?
-. Anda! si hay un chino en la sala de espera!

Tras analizar la situación y comprobar que -salvando la taquicardia- sus constantes vitales eran las adecuadas, me incliné por una actitud expectante manteniéndoles un par de horas en la sala de espera, habida cuenta de que no disponíamos de un lugar más apropiado en el centro y de que ingerida, la marihuana tiene un comportamiento menos predecible y más prolongado que la inhalada. 

Para tan ardua tarea conté con la colaboración de los miembros de Protección Civil, el Vigilante Jurado, y también la de uno de los cuatro "cisnes", que parecía estar menos afectado o ser más colaborador y responsable.
-. Qué va a hacer con nosotros, Doctor?
-. Nada, simplemente esperar a que pase un rato.
-. Pero eso es terrible! Entonces sí que me voy a morir del todo!

Pasado un tiempo y tras comprobar que las cosas habían mejorado significativamente, decidí enviarles en un taxi a descansar su casa.

Esa misma noche, hacia las 5 de la madrugada, dos jóvenes vinieron a contarme que un "colega" de ambos se encontraba "bastante borracho" y que, dado que no quería venir al Centro, decidieron acudir en busca de alguna "píldora milagrosa" contra su intoxicación etílica... Habían leído en internet que si la Vitamina B12...

Lamentablemente y para la mayoría de las intoxicaciones no existen tratamientos específicos que resulten más eficaces que la observación y el tiempo. Las acciones, las más de las veces, han de adaptarse a los diferentes síntomas que vayan apareciendo, siempre y cuando lo hagan con suficiente entidad. 



lunes, 23 de abril de 2012

Abrazos defraudados

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A estas alturas, con los 53 años esperándome a la vuelta de la esquina, me doy cuenta de que habré pasado una buena parte de mi vida abrazado a causas que parecían tener una mucho mayor nobleza de la que merecían, motivo por el que acabaron defraudándome cada vez que pude constatar el gradiente existente entre lo que ellas me prometían o yo las fantaseaba y lo que finalmente resultaron ser.

El ser humano tiene tendencia a idealizar lo que persigue, aspecto que contribuirá a mantener sus vínculos con la frustración: la siente cuando anhela un sueño, pero aún siente más cuando lo consigue. 

Sirva como ejemplo la República, que los franceses conquistaron con la toma de la Bastille, en el inicio de su Revolución de 1.789, y que posteriormente simbolizarían personificándola en la figura de la preciosa Marianne. La Revolución les llevó a cambiarlo todo, a renegar de sus tradiciones y quemar instituciones... era necesario para construir el orden nuevo.

Mas bastaron pocos años y miles de decapitaciones para constatar que lo que habían imaginado como el fin de sus males no constituía más que el principio de un repulsivo Régimen del Terror. Desde el desbancado absolutismo de un Rey hubieron de desdecirse sacralizando el despotismo de un Emperador.

Como niño del franquismo pasé mi infancia abrazado al sueño de la democracia: la imaginé como esa sociedad perfecta, que entonces no teníamos, de cuyas cornucopias manarían toneladas de libertad y soberanía popular. No fueron necesarios muchos años de monarquía parlamentaria para caer en la cuenta de que la democracia que había anhelado, la de mi adolescencia, sólo había existido alguna vez en mis sueños, o en los versos de los cantautores prohibidos del momento. En la que conocí -la de verdad, años después- se elegíría a los representantes en función de la calidad de sus mentiras, alineados en las cerradas listas de un bipartidismo y, por regla general, con el despropósito no de erigirlos, sino el de desbancar a aquellos que les precedieron en defraudarnos.

¿Acaso no es suficientemente representativo de nuestra permanente desilusión el hecho de que una buena parte de los mensajes publicitarios, aquellos con los que construyen las campañas electorales, se articulen en torno a la palabra "cambio"?. En los días en que escribo estas líneas y sin salir del país vecino, que usábamos para ilustrar el ejemplo anterior, François Hollande acaba de ganar la primera vuelta de las elecciones Presidenciales, a las que se presentaba como: "el candidato de aquellos que quieren pasar página"...
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Como joven nacido en un país definido como de los de derechas de toda la vida, en el que los escasos intentos de aproximación hacia el otro bando habían sido aplastados con gran rotundidad, me abracé a la idea de un socialismo utópico en el que todos conviviríamos al son de una idílica igualdad

Bastaron pocos años de gobierno socialista, tras la victoria de Felipe González en el año 1.982, para hundirme en el desencanto que supuso constatar su pésima gestión de los fondos públicos, así como esa especial tendencia de algunos de éstos cachorros de la izquierda a desviarlos hacia intereses personales, constituyendo el bando de "los nuevos ricos"...


"El socialismo fracasa cuando se acaba el dinero... de los demás"
(Margaret Thatcher)

Con el socialismo incrustado hasta en las trancas de mi vida, me abracé con fuerza al sueño Europeo: me ilusionaba la idea de ser ciudadano del viejo continente, la cuna de nuestra civilización, y llegué a soñar con una Europa de los Pueblos, de la que brotarían toneladas de fraternidad, a borbotones que acabarían desplazando a la fría Europa de los Mercados... 
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Hoy y tras muchos años siendo europeo, desde el 1 de enero de 1986, con las noticias que me llegan cada día experimento la repulsión de saberme parte de un grupo de países, evolucionando a muy diferentes velocidades, más pendiente de los dictámenes de los mercados que del bienestar social, un continente en el que a diario se suicidan numerosas personas, ahogadas por tenazas que recortan sus derechos y bienestar.
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Desde que alcancé a tener uso de razón me abracé a la nobleza de la vocación de ser médico, por cuanto pensaba que pocas cosas serían más edificantes que la posibilidad de ganarte la vida ayudando a contener el sufrimiento de los demás. Me sedujo el romanticismo con el que se ha descrito siempre la labor del médico, sin imaginar que en este país distaba de una realidad mucho menos emocionante: la de hipotecar la práctica totalidad de tu juventud en el empeño de obtener un título; la de seguir peleando después, durante muchos años, para salir de la precariedad de unos contratos que, cuando los hay, te sientan en un despacho durante horas de enfrentamiento a pacientes que van desfilando cada cinco minutos, en un acto en el que las más de las veces no te requieren otra cosa que unos vales descuento o demás tipos de papeles, sin que apenas te quede tiempo para apartar la atención de un monitor, y poder mirarles a los ojos...

Siempre, desde que con motivo de los días de Unicef de mi infancia empuñaba una hucha con forma de chino o de negrito para, correteando por las calles del pueblo, pedir unas monedas para su causa, soñé con un mundo global en el que la justicia social campase a sus anchas, sin detenerse en fronteras. La globalización llegó y supuso la huida de nuestras empresas hacia países en los que la mano de obra viviría en un régimen de semiesclavitud, deslocalizando nuestra riqueza y minando nuestro bienestar social.
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En fin, me he pasado más de media vida abrazando sueños, sin reparar en el hecho de que todo aquello que yo miraba con los ojos del corazón, era dimensionado por el sistema desde el pragmático prisma, meramente economicista, de las billeteras. La voracidad del Capital lo acaba engullendo todo...



sábado, 21 de abril de 2012

El púgil

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La elaboración de una buena mayoría de los post que componen este blog suele precederse de una lógica y más o menos prolongada rumiación/reflexión, aunque confieso que algunos hay que plasmo inmediatamente, en el momento en que han ocurrido, por miedo a olvidarlos. Es el caso de la historia que nos ocupa hoy, una situación que acabo de vivir y que -por surrealista- he querido compartir con vosotros, antes de que vivencias posteriores acaben diluyendo su protagonismo en mi consideración.

Uno de los pacientes de cuantos acudieron esta tarde al Servicio de Urgencias era un boxeador, ó quizá deba decir un púgil, término mucho más técnico y desde luego también más literario y apropiado a este medio. Nuestro hombre venía con la cara destrozada, los guantes puestos y la ayuda de dos miembros de Protección Civil, que debían estar cubriendo la seguridad del evento que tenía lugar en la localidad.

Entrando en la profundidad de la exploración el muchacho había sufrido un KO momentáneo del que parecía haberse restablecido, según me refirieron quienes le acompañaban; algunas lesiones que arrojaba la inspección en superficie: una herida inciso contusa de dos centímetros en pómulo izquierdo y un hiposfagma (hemorragia) en el ojo homolateral.

Tras completar la exploración se decide su derivación a un Hospital que dispusiese de Oftalmología de Urgencias, debido a los problemas visuales que nos refería y persiguiendo la adecuada valoración especializada. Poco antes de contactar con la ambulancia, me dirijo a la enfermera:
-. Para aliviarle el dolor vamos a ponerle una inyección de...
En ese momento el paciente, nuestro púgil, dió un bote en la camilla gritando:
-. ¿Inyecciones? ¡¡¡No!!!, ¡¡¡por favor!!!

Ya ven, al fin y al cabo no es éste más que uno de los tantos ejemplos que vendrían a recordarnos la cantidad de paradojas de las que se adorna la vida...: que quien es capaz de subirse a un cuadrilatero, para que lo doblen a bofetadas, se impresione tanto con la percepción de un pinchazo, es una de tantas... 


viernes, 20 de abril de 2012

Los cafés


El Secretario Nacional de Sanidad y Asuntos Sociales del PP, José Ignacio Echániz, aseguró ayer que imponer el Copago a los pensionistas: "sólo son cuatro cafés al mes"...

Su líder Mariano Rajoy ha ratificado hoy la reflexión, desde una reconocida zona cafetera de Latinoamérica, con un comentario en línea con aquél: "... Son unos pocos euros al mes, entre 8 y 20".

Sea como sea lo cierto es que el café se está comportando, de un tiempo a esta parte, como un producto poco afortunado para los políticos y desde el desacertado intento de aproximación a su precio, por parte de J. L. Rodriguez Zapatero, en aquél programa televisivo en el que se sometió a las preguntas del público. 

Puestos a cuantificar los cafés que los españoles en general, o los pensionistas en particular, deben tomarse a mayores y desde el advenimiento de esta "crisis/justificación de los recortes", las cantidades obtenidas claman prudencia desde el sentido común y el criterio médico...

Prudencia por suponer que puedan ser demasiados:
-. porque las cantidades que nuestros mayores dejaron de cobrar por la congelación que el pasado año sufrieron sus pensiones, son unos cafés
-. las altas subidas en los recibos de la luz, el agua, el gasoil o el gas y tantos otros artículos, son también unos cafés
-. la escasa superposición que la compensación del IPC suele tener con la realidad, también significará unos cafés
-. y porque en las actuales circunstancias la penuria acabó afectando a numerosas familias, por lo que muchos de nuestros pensionistas han tenido que volver a ayudar a alguno de sus hijos o nietos en paro, y esto supondrá también auténticos tanques de café.

En este sentido se ha de tener en cuenta que la cafeina es un alcaloide que no sólo encontramos en el café, estando también presente en el , el cacao (chocolate), la nuez de Kola... y que habiendo sido recomendada en padecimientos como la fatiga o las cefaleas, síntomas de los que no andamos escasos en estos días, debería consumirse con mayor precaución y mesura de la que parece pedirnos el gobierno de Mariano Rajoy, habida cuenta de que al café se le han descrito: un potencial de dependencia y tolerancia; un sinnúmero de efectos psicológicos y fisiológicos y una dosis letal establecida en 40 tazas cargadas, ingeridas en un breve espacio de tiempo.



jueves, 19 de abril de 2012

¡Basta de mentiras electorales!

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Estoy a favor del copago aunque no comparto la fórmula elegida en España: con 10 perfiles de aportación supondrá una complejidad que acabará resultándonos cara, a la par que injusta, por cuanto penalizará a los de siempre en un país en el que el choteo fiscal, salvo para quienes tenemos nóminas, está a la orden del día.

Estoy a favor del copago, aunque no del nuestro, por suponer el desembolso, también para los pensionistas, de cantidades con las que muchos de ellos conseguían bordear la miseria, en momentos en los que sus pensiones se han mantenido congeladas o apenas crecieron, y mientras todos los artículos, incluidos algunos de primerísima necesidad (electricidad, agua, gas...), experimentan subidas injustificables y disparatadas.

Estoy a favor del copago porque vivo y sufro a diario los abusos y desmanes que surgen al amparo de "la barra libre total"... Y porque pienso que al decir que es el sistema imperante, en la práctica totalidad del continente europeo, aunque con excepciones como Grecia o España, es decirlo casi todo...

Estoy a favor del copago pero el que se nos ha anunciado hoy, que opta únicamente por cobrar en la farmacia un tanto por ciento de lo prescrito, olvida asignar alguna cantidad simbólica por prestación de servicios (me estoy refiriendo a las consultas de Atención Primaria, consultas de Especializada, Atención Hospitalaria, incluso a los Servicios de Urgencia...). Sería una fórmula bienvenida, por cuanto frenaría la hiperfrecuentación que venimos sufriendo, en los Centros Sanitarios de nuestro país. 

Si observamos como se reparte en el resto de Europa, vemos que en la mayor parte de nuestros países vecinos, excluyendo alguno que no sería el mejor de los referentes, las cantidades recaudadas en base a un copago se repartirían entre los distintos tipos de prestaciones de servicios.

Estoy a favor del Copago, aunque cansado de que se me manipule y engañe; harto de que la clase dirigente de mi país prostituya impunemente su palabra, así como la consideración y el respeto que debe a la ciudadanía, como fórmula con la que obtener votos... 

Mentirnos para desdecirse de promesas y lisonjas en cuanto han logrado alcanzar la poltrona del poder. ¡¿Cuantas y cuantas veces he escuchado, entre otras muchas mentiras y en el transcurso de los meses previos a las citas electorales más recientes (las generales de noviembre 2011 y las autonómicas andaluzas y asturianas, meses más tarde): que no habría recortes en Sanidad y no se aplicarían copagos...?!

De una puta vez -pido perdón al perder el tono- los políticos deberían saber que les elegimos en función de las expectativas que crean desde sus programas de intenciones, discursos y campañas electorales. Esta apuesta nunca obedece a la suposición de algunos de nacer destinados a dirigirnos, como miembros de una clase superior que descendería directamente de la pierna derecha del Cid...

"Ahora que no estamos en campaña electoral
es el momento de decir lo que de verdad pensamos"
Jesús Aguirre, Abril de 2012
(Portavoz del PP en la Comisión de Sanidad del Senado)

Que tenemos derecho a ser informados hasta en el más mínimo detalle y, más si cabe: a no ser defraudados respecto de la información que recibimos o de las esperanzas que albergamos, que sirvieron de base en la forja de nuestra elección. Que quien pretenda cambiar su programa o desdecir sus promesas debería hacerlo siempre previa consulta al pueblo que lo encumbró.

Me parece muchísimo más grave que un político lleve a cabo acciones que negaba meses antes, durante su campaña de seducción/apareamiento, al hecho de que un ciudadano pueda ocultar unas cantidades a hacienda; la diferencia entre estas dos acciones/actitudes sería que mientras la segunda resultaría perseguida hasta el acoso y la extenuación, no se contempla que la primera constituya ni tan siquiera una falta leve...


Nota: Mi agradecimiento al Blog "Medicina y Melodía" del que compartí la tabla

 

miércoles, 18 de abril de 2012

Menudo Bischoff, éste...

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"Todos los que parecen estúpidos lo son, 
y además también lo son la mitad de los que no lo parecen"
Francisco de Quevedo
Theodor Von Bischoff, biólogo y fisiólogo, fue también uno de los anatomistas de mayor prestigio en la Europa de finales del siglo XIX
Una de sus principales preocupaciones era el estudio anatomopatológico de los cerebros humanos... Tras muchos años de acumular y contrastar datos, observó que el peso medio del cerebro de un hombre era 1350 gramos, mientras que el promedio para las mujeres era de 1250 gramos
Durante toda su vida utilizó este matiz para defender ardientemente la superioridad mental de los hombres sobre las mujeres. 
Falleció en Munich, en 1.882... Siendo un científico modelo, a su muerte donó su propio cuerpo, y hasta cierto punto es lógico que su cerebro se examinase con particular interés. El correspondiente análisis indicó que pesaba ...1245 gramos, es decir: unos gramos menos que la media que él adjudicaba a quienes consideró el "sexo débil".
“Si la contradicción es el pulmón de la historia, la paradoja debe de ser el espejo que la historia usa para tomarnos el pelo”, escribió Eduardo Galeano. Como si se tratase de la sentencia de una especie de justicia poética, dictada para regocijo de las mujeres, en general, y de las feministas en particular. El ser humano es así: paradójico, contradictorio, incoherente, ...perfecto en su imperfección.
 

¡Compre salud, señoraaaaa!

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En estos días en que la presión de los Mercados Internacionales nos obliga a reducir nuestra Deuda, a base de propiciarle recortes al Gasto Público...

En momentos en que los tijeretazos del Ejecutivo se pasean, una y otra vez, fundamental e impopularmente, por los entresijos de los Presupuestos de la Educación y de la Sanidad...

En estas circunstancias y con tales antecedentes, me pareció llamativa la foto que expongo a la izquierda, por aunar, en el mismo portal, a quién exige junto al perjudicado.

Corresponde al Centro de Salud Tribulete, que comparte edificio y acceso con el Mercado de San Fernando, sitos ambos en las inmediaciones de la Calle Embajadores (más concretamente en la Pza. de Agustín Lara), de Madrid. 

El Centro de Salud ocupa la primera planta del edificio del Mercado Municipal, desde la remodelación de ambos, no hace muchos años... Se trata de una curiosa singularidad, por la que uno tiene la sensación, al franquear estas puertas, que escuchará vocear frases como: "Compre salud, señora! La tengo a buen precio! Que me la quitan de las manos, oiga!"



martes, 17 de abril de 2012

¡No disparen al funcionario!

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Los funcionarios son esos señores y señoras que un buen día aprobaron una oposición en busca de un empleo estable. Su sueldo era seguro, pero escasito. 

Es más, cuando estalló el tsunami de falsa prosperidad y este país se llenó de nuevos ricos, su sueldo, en comparación, era claramente una puta mierda. 

No obstante, la gran ventaja que tenían (esto lo valoran ahora) era que nadie se metía con ellos: en todo caso, si alguien les señalaba, era para compadecerse de su pobreza: "Mira ese pringao: 20 años en la Administración, y gana al mes la cuarta parte de lo que yo saco en mi empresa sólo en horas extras."

Pero un día la crisis estalló y España, que estaba a punto de adelantar a Francia, según ZP, luego de haber pasado a Italia, empezó a irse al carajo. Resulta que la economía de este país se había basado casi única y exclusivamente en una burbuja inmobiliaria que nadie quiso pinchar a tiempo, y, cuando explotó, lanzó de golpe contra las oficinas del INEM a tres millones de parados. La recaudación fiscal cayó en picado y, como al mismo tiempo aquí se había despilfarrado en obras absurdas lo que no está escrito, corrupciones aparte, la deuda y el déficit se dispararon, se empezó a hablar de quiebra y el gentío volvió la cabeza hacia los culpables de tanta ruina: los jodidos funcionarios, que cada mes se llevan a casa su sueldo calentito, un sueldo que ahora, en comparación con tanto "ni-mileurista" como hay, es muy apetecible.

"¡Es que la partida destinada al pago de las nóminas de los empleados públicos no deja de crecer!", protesta el gentío. Y lleva razón: tanto en la Administración Central, como en la Autonómica y la Local, cada día hay más gente colocada a dedo y más asesores. Los funcionarios de carrera, o sea, por oposición, no crecen porque sus bajas ya no se cubren, pero cada vez hay más enchufados.

Los gobernantes lo tienen muy fácil a la hora de estrangular a los funcionarios: el gentío ha sentenciado que hay que ir a por ellos. El gentío no distingue entre el burócrata que no da un palo al agua en su negociado (¿para qué estará la inspección, oyes?) y el médico que no da abasto en urgencias, y los dos son funcionarios. Por eso los empleados públicos lo van a pasar francamente mal en lo que queda de crisis. ¡Les van a recortar hasta la calderilla!
-A ver, usted que tenía diez trienios, a veinte euros el trienio, va a pasar a tener cinco, a diez euros la unidad.
-¿Lo qué?
-Es que Bruselas nos ha dicho que a partir de ahora cada trienio tenga seis años. ¡Todo sea por rebajar el déficit, hombre, no ponga esa cara!


Si por el gentío fuera, incluso habría que fusilar a muchos funcionarios al amanecer, así nos ahorraríamos hasta sus futuras pensiones. Pero tampoco hay que pasarse. A no ser que el déficit se resista, claro.


Editorial publicado en "El Jueves" del 21 de Marzo de 2012


lunes, 16 de abril de 2012

No es país para médicos...

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Hoy estuve en el concesionario, tocaba una revisión del coche en profundidad, algo que mantenía un tanto descuidado por la falta de tiempo, aunque también por el error de pensar que al retrasar el gasto acabaría haciéndolo menos gravoso, a la par que más digestivo...

Que si un cambio de aceite, que si repasar los niveles, la sustitución de los neumáticos delanteros... Observé que mientras añadíamos tareas al albarán de intenciones, aumentaba la concavidad de la sonrisa del operario en la medida en que lo hacía el presupuesto del encargo; una cifra disparatada, por cierto y teniendo en cuenta que por cuatro cosas habré de desembolsar una cantidad cercana a la mitad de mi salario neto mensual...

Poco después, también a lo largo de la mañana, fuí a la mantequería con el fin de adquirir las vituallas necesarias para los bocadillos de mis días de guardia; curioso, pero ocurrió lo mismo, a medida que añadía articulos a la lista, crecía la sonrisa del dependiente en proporción a como lo hacía el que sería el precio final de la compra... Un precio elevado, por cierto y porque aunque parezca un tópico, todo está por las nubes...

En la peluquería y a cambio de un humilde corte de pelo hube de dejar el equivalente a lo que percibiría por atender a media docena de pacientes; mi factura hubiera crecido, obviamente y al igual que los beneficios del peluquero, de haber solicitado otros servicios a mayores, como el lavado de cabeza, el arreglo de la barba, etc...

La consulta debe ser una excepción a esta generalidad, al ser uno de esos pocos lugares en que a medida que el paciente te va contando diferentes cosas, engrosando el corolario de su demanda, se te iría agriando la cara por seguir disponiendo de la misma escasez de tiempo, por incrementarse el retraso y tu estrés, para al final ganar exactamente lo mismo, esto es: una cantidad que resulta del todo inadecuada para los tiempos que corren, el grado de especialización, los años de estudios y la responsabilidad asumida...

Que el paciente quiso, cuando ya se marchaba, mencionarte un grano que se le olvidaba comentar, da igual... Que quiere aprovechar la visita para llevarse unas recetas de Paracetamol y/o Ibuprofeno, que más da!... Que vienen pacientes sin cita en condiciones que distan de la Urgencia que manifiestan, y qué?... Que falta un compañero y algunos de sus pacientes se añaden a lo que ya supone el despropósito de tu agenda, qué se le va a hacer?... Que al final de la consulta te esperan domicilios con los que no contabas, pues eso, sonríe, aunque sea por no llorar, porque cobrarás igual... igual de poco...

A éste paso no nos alcanzará para las alpargatas que quiso calzarnos Alfonso Guerra...


viernes, 13 de abril de 2012

Super-papá

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Alguna vez hay noticias que sacuden el fecundo mundo de la actualidad médica, y pocas veces mejor empleado el calificativo como esta semana... Leíamos, en los medios...

Allá por los años 40 el matrimonio formado por Bertold Weisner y Marie Barton fundaron esa típica clínica de reproducción asistida que, según anunciaba, seleccionaba y utilizaba el semen de donantes que destacaban por su inteligencia, salud, imagen y recorrido social...

Ahora, dos de los niños que surgieron de los encargos realizados a aquella clínica, que ya no lo son tanto: el abogado londinense David Gollancz y el documentalista canadiense Barry Stevens, tras investigar al centro y realizar sendos análisis de ADN, han llegado a la conclusión y demostrado que son hijos del propio Weisner, el dueño de la clínica, quien probablemente empujado por la escasez de donantes de la época, podría ser el padre biológico de unas 600 criaturas.



jueves, 12 de abril de 2012

Suspiros de España

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 Apreciado colega:
Tras nuestra conversacion telefónica puede Ud. venir a ver nuestra clínica a principios del mes de junio, así como el modo de funcionamiento y, tal y como ya le dije, nuestra secretaria le explicará los diferentes trámites burocráticos que realizamos rutinariamente, sabiendo que es labor de los administrativos, la mayoría de las veces.
Si Ud. lo desea será posible concertar una cita con la Administración de la Seguridad Social, en la misma localidad, con el fin de obtener información sobre la última convención de 2011, que organiza el ejercicio de la Medicina General.
De la misma manera se puede anticipar una visita al Secretario del Colegio de Médicos, para hablar de las distintas modalidades de inscripción.
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Ayer recibí esta carta (en francés) que os he traducido y que confirma que, a primeros del mes de junio debo desplazarme a Francia para comenzar una nueva etapa -que deseo motivante y fructifera- en mi vida profesional.

En los últimos años de ejercicio, en nuestro país, he de decir que no me sentí precisamente feliz y que fueron varias las circunstancias que me mantuvieron, casi permanentemente, al borde de un cierto burn-out:
1 -. La fuerte demanda asistencial que me llevó a ver a medias cercanas a los 50 pacientes por consulta, un número al que alimentaban: la sempiternamente saturada agenda, el ingente número de pacientes que -cada día- venían sin cita arropados por el incorrecto calificativo de "urgencia", y los de aquellos compañeros que se encontraban de vacaciones y/o enfermos, a los que no se proveyó de suplente.
2 -. Algo que contribuyó sobremanera a mi desmotivación y que se deriva del punto anterior, es el ritmo frenético al que estamos sometidos, el destajo que arroja un tiempo inferior a los cinco minutos por paciente, sin el adecuado respiro para un necesario descanso. Hubo un tiempo en el que me empeñé en tomarme los 20 minutos reglamentarios de asueto, sí o sí, aunque admito que fueron tales los esfuerzos que hube de realizar para conseguirlo, y tan mantenidos, que acabé desistiendo de "no disfrutarlos"..
3 -. La escasa retribución, y a la baja, que me obligó a "doblar" casi permanentemente, sobrepasando las 13 horas de trabajo y rozando los 100 pacientes al día; con escaso tiempo para comer y sin tomarme vacaciones casi a lo ancho de los 3 años.
4 -. Y este fue el punto decisivo, el empujón definitivo: los actuales y recientes recortes que colocan a la oferta en el terreno de la escasez, a los contratos en el de la precariedad, y a quien os lo cuenta con la incertidumbre de estar permanentemente pendiente del teléfono, planteandose cuestiones del tipo: ¿cuanto durará mi actual trabajo?, ¿me renovarán el contrato?, ¿qué haré después?, etc...
5.- No debo olvidarme de la impasibilidad con la que nuestro colectivo y quienes nos representan han acogido los cambios, el mínimo potencial reivindicativo que nace de nuestra nula cohesión, aspectos éstos, que suponen una escasa provisión de fe respecto de lo que nos espera en el corto o medio plazo. 


miércoles, 11 de abril de 2012

Títeres del arte de curar

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Los títeres del arte de curar, marionetas de obras sociales, hospitales y sistemas prepagos de atención médica trabajan donde y como pueden. Su responsabilidad social hace funcionar las instituciones y su irresponsabilidad personal los lleva a exponerse inútilmente.

El día en que ellos, verdaderos médicos por vocación, dejen de pensar tanto en el paciente, en su capacitación profesional a cualquier costo, en las instituciones para las que trabajan, y tomen conciencia de lo mucho que arriesgan en cada acto médico, ese día la atención del país se paralizará.

Porque sólo un demente alguien que ha perdido la facultad de discernir entre la bondad y la estupidez, puede aceptar la responsabilidad de barajar una vida humana cuando un sistema perverso y carente en todo sentido no le brinda la seguridad y tranquilidad necesarias para trabajar como corresponde. Porque el médico que asume la responsabilidad en un acto quirúrgico, que se somete al estrés de desplegar su arte sobre un paciente ANESTESIADO, que asume la lucha contra la enfermedad ajena, que desafía a la muerte sabiendo que no siempre triunfará y que acepta hacerlo por la vergonzosa remuneración que el sistema le  asigna, ese médico no es bueno, es estúpido, es alguien que consume toda su  inteligencia en el cadalso de su ofrenda personal hacia un prójimo que no le reconoce el esfuerzo... Agotada su paciencia, ya no puede ver que un error, aunque involuntario, le puede costar su patrimonio, su bienestar, su salud. Este suicida altruista figura en todas las cartillas de los sistemas prepagos de atención médica. Trabaja en los hospitales nacionales, provinciales o municipales, superado por un aluvión de pacientes que envejece haciendo colas y recibe atención francamente deficitaria. Deambula por clínicas y sanatorios juntando monedas para poder subsistir.

Este médico, suicida por vocación, inteligente para el prójimo y descerebrado para sí mismo, bueno y estúpido a la vez, responsable ante la sociedad e irresponsable ante su familia, es la carne del cañón, el centro del blanco de la industria de la "mala praxis". Todo abogado sabe que en este sistema perverso, tan carente de recursos, tan manoseado por  inescrupulosos enriquecidos a costa de la salud, el médico es el "hilo fino" más fácil de cortar, el candidato ideal para exprimir, el ingenuo más liviano de sacudir para rescatar las monedas que llevan en los bolsillos.

Lo que pocos se han puesto a pensar, es que, en definitiva este ensañamiento médico, que no discrimina entre idóneos e incapaces, entre buenos y malos, decentes y envilecidos comerciantes, es fundamentalmente  perjudicial para el paciente. La comunidad toda empieza a sufrir las consecuencias cuando el médico capacitado, con experiencia, con reconocido prestigio entre sus colegas, empieza a "esquivar" la patología difícil, esa donde arriesga mucho y gana poco.

El médico que cuida sus espaldas, discrimina por necesidad. La comunidad toda sufre esta realidad, al verse privada de la idoneidad y la experiencia de sus mejores médicos. Porque los mejores, también los más inteligentes, rápidamente ven la necesidad de dar un paso al costado par no exponerse. Si bien es cierto que algunos médicos argentinos no están acostumbrados a responsabilizarse por sus acciones, también es cierto que la inmensa mayoría, no tendría que trabajar en las actuales circunstancias. Arriesgan mucho sin ganar nada. Porque si un cirujano tiene que afrontar un juicio por mala praxis, la demanda supera en miles de veces la remuneración de su trabajo. Una intervención $ 120 puede convertirse en un juicio de $120.000. Así las cosas, los sistemas prepagos de atención médica, circular mediante, solicitan a sus médicos fotocopia de la póliza de seguro suscrita. Ellos, al mejor estilo de Poncio Pilato, pretenden que el médico, con centavos que le asignan por su trabajo, contrate un seguro de "mala praxis". De esta manera, los líderes de la medicina prepaga se cubren de los errores del servicio que dicen brindar. Logran su cometido sin sacrificar un solo centavo de sus arcas.

Con los aranceles vigentes, ningún médico puede asegurarse contra "mala praxis". Con temor a la "mala praxis", ninguno puede trabajar como debería. El auge de este tipo de juicios no es culpa de los abogados. Ellos, que son muchos y deben subsistir, han visto las falencias del sistema que colocan al médico en la primera línea de fuego. Como frágil fusible de una máquina sanitaria en constante corto circuito, el médico salta y se quema. Gane o pierda, con o sin justicia, con razón o sin ella, el médico debe pagar. La sociedad parece ensañada con los encargados de velar por la salud.

Todos y cada uno debemos ser responsables de nuestros actos. Los errores deben ser asumidos y la impunidad desterrada. Estos grandes objetivos no pueden tener vigencia unilateral. La vida del paciente vale tanto como la del médico. Por el bien de todos, la legislación debe proteger tanto a una como a otra.


Por el Dr. Marcos R. Llambias
Diario El Cronista, hace varios años,
(un apellido muy conocido entre los abogados argentinos)
NOTA DEL PARTE DE CONFIRMACIÓN: La situación no ha cambiado.



martes, 10 de abril de 2012

Música para sus ojos

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Neil Harbisson es hijo de una catalana y vive en España.

Neil es el primer organismo Ciborg reconocido oficialmente en el mundo y también el padre de la Cyborg Foundation, una organización internacional cuyo propósito es el de ayudar a aquellos seres humanos que lo precisen, a convertirse en Ciborg.

Su padecimiento, la acromatopsia, le obliga a ver el mundo en blanco y negro desde su nacimiento, sin distinguir ningún otro color. Al cumplir los 20 años diseña y se instala un sensor -eyeborg- en la cabeza, que le permite distinguir los colores que no ve, pero que desde ese momento podrá "oir", gracias a la capacidad del chip: el sonocromatismo, con el que cada color emite un sonido distinto...

Su cualidad y el aparato sempiternamente conectado a la nuca le han propiciado un diferenciado aspecto y anecdóticas dificultades: como la de impedirle la entrada en algún cine, por pensarse que iba a grabar la película para posteriormente emitir copias piratas; o la de acarrearle problemas en una manifestación, por creerse que llevaba una cámara con la que pretendía grabar a la policía...

Al margen de estos problemas cotidianos, lo cierto es que Neil está resultando cada día más conocido en todos los medios, como un ser humano curioso y un original artista.

Esta es la dirección de su página web:  

Y éstas... algunas de las frases cuya autoría se le atribuye:
  • “No hay pieles blancas ni pieles negras, todos somos naranja. Las pieles blancas son naranja claro y las pieles negras son naranja oscuro".
  • "No es la unión entre el ojo electrónico y mi cabeza lo que me convierte en ciborg sino la unión entre el software y mi cerebro".
  • “Si las ensaladas sonaran como Justin Bieber, los niños comerian más verduras".
  • “Si eres un poco raro, quieres ser normal. Si eres muy raro, aspiras a que te lo reconozcan". 
  • “El ser humano está destinado a convertirse en ciborg; llevamos siglos usando la tecnología como herramienta y el siguiente escalón es que pase a ser parte de nuestro cuerpo".  


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lunes, 9 de abril de 2012

Los ratos de las guardias

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Las guardias de 24 horas dan para mucho, uno se las pasa viendo tv, estudiando, leyendo, charlando con los compañeros con quienes compartes permanencia, etc...

Aún así en un día de fín de semana da tiempo para ver a una media aproximada de 60-70 pacientes.

Una enfermera, con quien coincidí en una de las últimas ocasiones, gusta de trabajar en la elaboración de avatares de fieltro, motivo por el que expongo agradecido el que me hizo, dedicó y regaló ese día.








domingo, 8 de abril de 2012

Los otros...

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Los motivos por los que un paciente acude a un SAR, un servicio de atención continuada que encuentra su supuesta razón de ser en aquellos casos agudos que no pueden esperar a la apertura del Centro de Salud (los SAR -Servicio de Atención Rural- sólo funcionan en horarios y/o días en los que éstos permanecen cerrados), son de diversa índole, aunque intentaremos tipificarlos todos, o cuando menos a una representativa mayoría, en este post...

1.- Los más son los de aquellas personas que se sienten aquejadas de procesos agudos de escasa trascendencia: infecciones respiratorias, gastrointestinales, picaduras, agudizaciones de algunos procesos dolorosos, etc... Hemos de decir que la escasa trascendencia resulta doblemente afortunada: afortunada para ellos, los que la sufren, y afortunada también para nosotros, quienes trabajamos en estos Centros..
2.- Un número nada desdeñable de pacientes hay que vienen por auténticas banalidades: de no ser así no estaríamos hablando de España, y es que el peaje que ha de pagar la barra libre de nuestro sistema degenera en el sobreuso, por parte de algunos, en todos sus niveles de atención.
3.- También tenemos algún que otro dependiente, que viene casi a diario para comentarnos como le está yendo el día o si les ha ocurrido algo diferente u original.
4.- Una buena mayoría de nuestros clientes la configuran los que actúan en aras de la comodidad que supone el ser atendidos sin demora, aspecto este que acabará sinergizando con la saturación de la agenda del médico de Centros de Salud, y que es y seguirá siendo el motivo por el que se van e irán congestionando tambíen los SAR.
5.- Un pequeño, aunque representativo grupo de personas, acuden por problemas de una mayor entidad: cortes, caídas, y otros múltiples eventos que constituyen una emergencia, en sí mismos...
6.- También tenemos a nuestros "Jacques", son los que vienen "con" y acaban diciendo cosas como:
-. Yo venía acompañando a mi mujer, pero ya que estoy aquí, podría Ud. echarme un vistazo a la garganta?
7.- Los que se amparan en la visita al SAR para justificar la posterior ausencia, justificada o no, en sus respectivos puestos de trabajo. Se entiende que éstos sean los que vienen a horas más intempestivas: a últimísima hora de la noche o muy temprano, de madrugada.
8.- Los que vuelven de la juerga sobre las 09 de la mañana, después de haber aguantado el peso de varios cubatas junto a la barra de algunos bares de copas, y retirándose, antes de irse a la cama, deciden venir a contarnos, mientras nos ambientan el despacho con el etanol que exhalan sus alientos, lo mucho que les duele la garganta... 
9.- No debemos olvidar, por último, al simpático grupo de los que vienen por "los otros", esto es: a aquellos que concientes de la banalidad que explica su visita, se escudan o justifican en la insistencia de terceras personas:
-. Verá Ud. Doctor: por mí no hubiera venido; yo ya sabía que era algo sin importancia... Pero es que mi marido se puso tan pesado!



sábado, 7 de abril de 2012

Radiografiando el miedo

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La situación por la que pasa el colectivo médico desde hace años, y que se ha visto recrudecida por los más recientes recortes, ha motivado la indignación y el "harto ya de estar harto", que impregna los distintos foros de la profesión. Esta semana, en una de las listas de correos a las que me asomo, la que configura la Plataforma de Jóvenes Médicos Precarios, he recibido este mail...


"Hola a todos. Soy radiólogo, tengo 33 años y aún me considero joven, motivo por el cual me uno a vuestra lucha. Os escribo desde Andalucía, en el que cómo veréis, las cosas tampoco andan bien.  Abajo, adjunto una carta que escribí a amigos y compañeros médicos hace unas semanas.
 
Es una reflexión personal ante muchos acontecimientos (presentes y pasados) vividos. Nada más. En otra ocasión, trataré de explicar en qué consisten los contratos del 70% que se están ofreciendo (no sé si son exclusivos de Andalucía o no). Trabajas el 100% pero te pagan el 70%. Así de simple."


MIEDO
Era el verano de 1998 habiendo finalizado el tercer curso de Medicina. Bata blanca, vaqueros azules y flamante fonendo marca Littmann al cuello. Decidí hacer prácticas voluntarias en el hospital de Jaén para tomar contacto con la práctica clínica. Yo no tenía familiares ni conocidos médicos como otros compañeros, por lo que mi estancia allí dependía de que algún internista me quisiese acoger para acompañarle durante unas semanas. 

Recuerdo el momento en que me presenté a un grupo de médicos que salían de una sesión clínica, y les transmití mis intenciones. Tras hacerlo, entendí cómo se debe sentir  aquel que pide en la calle y nota cómo los viandantes le sortean. Me quedé plantado en el pasillo, tratando de asimilar que mi aventura de prácticas al menos en aquel hospital, había terminado sin ni siquiera haberse iniciado. Pero cuando salía de la planta, alguien que observaba la escena desde la distancia y al que probablemente dí lástima, me llamó desde lo lejos animándome a pegarme a él. Era un residente de último año de Medicina Interna. Su nombre, Antonio Martín. Nunca olvidaré aquel momento ni a aquella persona, que a la larga marcaría mi vida profesional cómo ningún otro profesor ni médico haría en los posteriores años. 

Y es que a parte de lo mucho que me enseñó de Medicina, me dijo algo que influyó en mi posterior devenir. “Cuando seas residente, habrá muchos adjuntos que te faltarán al respeto, te humillarán y te tratarán cómo si fueses la mayor escoria del hospital. Ten presente cuando eso ocurra, que estarás dónde estás por tus méritos propios, tras superar una larga carrera y una oposición, y que eres tan médico cómo ellos. No lo olvides.” Nunca lo olvidé. Por supuesto tampoco cuando yo pasé a ser adjunto. 

Cuatro años en el Buque Insignia del SAS (cómo les gustaba llamar al Hospital Virgen del Rocío a los gestores y mandamases que allí habitaban) me curtieron como jamás hubiera imaginado, siempre teniendo presente aquel consejo. Sería largo y motivo de otra carta el enumerar todas y cada una de las vicisitudes que viví en aquellos cuatro años, y que seguro que sorprenderían a más de uno. Pero por estar relacionado con la reflexión de hoy, me gustaría recordar a aquella mayoría de Residentes que se quedaba los salientes de guardia (en lugar de irse a descansar tras 24 horas en el hospital) arrastrándose por las paredes del hospital con peor cara que los pacientes que vieron el día anterior, por el simple hecho de no quedar mal ante los adjuntos con los que rotaban. Porque en el fondo, lo que imperaba en mi Servicio era una disciplina cuasi militar en la que el Jefe de Servicio estaba arriba y los residentes de primer año en el subsuelo. 

Nuestro “comandante”, el Dr. Medrano era un personaje grotesco, que mascaba constantemente con la boca abierta chicle como si de una burra se tratase, y que no dudaba en gritar o intimidar a sus residentes, de los cuales por cierto no conocía ni el nombre tras más de un año. Un pésimo radiólogo transformado en político-gestor, que creía que aquello era su cortijo y nosotros sus mozos de cuadra. Explotación, intimidación, coacción y amenazas, eran los instrumentos que no dudó en usar contra “sus” residentes. A la primera de cambio y como suele ocurrir en estos casos, la gran mayoría claudicó sin ni siquiera luchar lo más mínimo. 

Claro. La mayoría de mis compañeros probablemente no habían recibido el consejo que yo recibí cuando aún era estudiante. Imagino que no sabían que hasta ellos, putos residentes, tenían dignidad. No es necesario que relate cómo fueron los dos ultimos años en un ambiente como aquel. Sobre todo el último, cuando mi gran amigo Ernesto terminó la residencia y marchó a Escocia a trabajar.
Siempre se ha dicho que las situaciones tan adversas o te destruyen o te hacen más fuerte. Desde entonces siempre he tenido problemas con el poder establecido, pero no por puro acto de rebeldía sino porque el poder que he conocido es corrupto y sobre todo tremendamente injusto.

Hoy, es un día triste. Una década después, todo sigue igual que entonces, sólo que los residentes de entonces tienen canas, calvas e hijos.  Pero esta vez el protagonista de la historia no soy yo sino mi mujer. 

Recientemente el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, dictó una sentencia que creaba jurisprudencia, y en la que se reconocía el derecho a los médicos a descansar al menos 36 horas seguidas en un periodo de 14 días. Mi mujer entregó un documento editado por el Colegio de Médicos en el que anunciaba acogerse a ese derecho. Las consecuencias de hacer uso de un Derecho, la han llevado a sufrir la coacción de un buen número de los médicos de su centro, que han optado libremente por no acogerse al mismo (como hacían aquellos residentes con ojeras los salientes) y sobre todo las amenazas del Distrito Sanitario de Jaén, en concreto de su Director Gerente (un tal Eduardo Sánchez). Este individuo sin duda de la misma escuela que aquel abominable mascador de chicle, no tuvo ni siquiera a bien atenderme hoy 5 minutos sabiendo que me desplacé 120 km expresamente para hablar con él. Una vez más la administración corrupta se comporta como un grupo Mafioso.

¿Por qué los politicuchos de turno nos hablan de Igualdad y del Día de a Mujer si a mi mujer no la renovaron al enterarse de que estaba embarazada? ¿Por qué escogen los contratos a dedo saltándose la Bolsa Única del SAS? ¿Por qué aceptamos que nos contraten de lunes a viernes para no pagarnos el fin de semana? ¿Por qué aceptamos los contratos de 60% y 70% en los que te pagan un 40% menos por hacer el mismo trabajo? ¿Por qué he tardado 2 meses insistiendo casi a diario, para que aceptasen que tenían que darme los días de permiso que me correspondían para el cuidado de mi hijo, si la ley era muy clara?

Conozco de cerca el caso de un servicio del Hospital Macarena, en el que a las mujeres se les amenazaba abiertamente con no renovarlas si se quedaban embarazadas. La primera que se preñe, será la primera en salir.

Un día mi amigo Rafa (Médico de Familia) nos dijo con tono serio algo que no se me va de la cabeza. “Con Silverio tienes que llevarte bien si quieres que te llame para ofrecerte un contrato”. Yo no daba crédito. ¿Sabéis quién es este individuo? Es un administrativo del Distrito Sanitario de Jaén. Claro, lógico. Parezco tonto o es que no me quiero enterar de las cosas. Hemos estudiado 6 años de carrera más una oposición más una residencia de cuatro años, para que mi futuro dependa de cómo me lleve con el administrativo que “da“ los contratos. De hecho este cretino bromea de vez en cuando con lindezas como “A ver si no te voy a llamar”. Teniendo en cuenta para el que no lo sepa, que las contrataciones se hacen en teoría, utilizando estrictamente la bolsa de trabajo…¿Cómo podemos aceptar algo así?

La administración del SAS, al igual que la de otras comunidades, está podrida amigos. Primero nos precarizan para después explotarnos bajo la amenaza de la no renovación. Si te coges la lactancia no te renuevan. Si te quedas embarazada, tampoco. Si me conviene me salto la bolsa y contrato a dedo. Si te quieres acoger a tu derecho de descanso tras la guardia, te cambio el contrato sobre la marcha a uno con peores condiciones y además no te renuevo. Para colmo, la desvergüenza e impunidad, les lleva a decirte que si no te gusta, que los denuncies, conscientes de que casi nadie lo hará y de que en el caso de que lo hagas, el proceso durará años. Todo esto lo ha sufrido mi mujer en menos de un año de trabajo en diferentes distritos y centros públicos de la provincia. Es sólo un ejemplo de lo que está ocurriendo a gran escala. Lo que ocurre es que nadie se atreve a levantar la voz.

Escogimos una profesión maravillosa, que nos permite cada día realizarnos como personas ayudando a los demás. Debo decir que entré en la carrera por casualidad y no por vocación, pero que sin duda volvería a hacerla de nuevo pues ha sido una de las experiencias más apasionantes (La ciencia médica) que he tenido ocasión de vivir.

Conseguimos acceder a Medicina. Estudiamos una larga carrera de 6 años sufriendo como sabeis bien, la arbitrariedad de déspotas catedráticos. Por aquel entonces, ellos eran el motivo de nuestro temor. Después llegó el miedo al examen MIR. Ya nadie quería ser médico. Quería ser Especialista en Cirugía Cardiovascular, y si no, no quería ser nada y estaría dispuesto a repetir el MIR pues era un fracaso. Llegué a conocer a una chica cuya vocación parecía de repente ser Radióloga subespecializada en Radiología Vascular e Intervencionista.  Entonces el miedo eran los demás que se examinaban. Tras eso en la residencia el miedo lo encarnaron los adjuntos y el jefe de Servicio por el temor a que no los contrataran al terminar la formación. Después, el miedo al Director del Centro de Salud, o del hospital, o el miedo al Distrito. O peor aún, el miedo a Silverio, el administrativo al que sin duda le debemos nuestro puesto de trabajo.

¿Cuándo dejaremos de tener miedo compañeros? Algunos ya hace tiempo que dejamos de tenerlo. Y cuando lo pierdes, sólo tienes un problema. Ya jamás sabrás hasta dónde eres capaz de llegar por lo que piensas que es justo.


viernes, 6 de abril de 2012

Sistema de Clases en Salud Pública

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Cuando te mueves por distintos Centros de Salud y trabajas en diferentes Áreas, llegas a asumir las grandes diferencias existentes en la calidad de la cobertura de la demanda sanitaria, de unas zonas a otras. Son multiples los factores que pudieran explicarlas, desde la densidad de poblacion asignada a cada Centro hasta el nivel sociocultural medio de la misma, que acabará condicionando enormemente a esa demanda.

Sea como fuere, lo cierto es que una buena mayoría de consultas se rigen por agendas cuyos huecos se reparten cada 5 minutos, muchas se configuran cada 6, y las menos dan cita cada 7 minutos, existiendo algunas de mayor privilegio -como la de la fotografía- que asignan orden de cita cada 8 minutos, siendo sus espacios de tiempo un 60-70% superiores a los de la mayoría de los mortales.

Tales privilegios, también es verdad, no repercuten de un modo llamativo en la nómina de los médicos, más sí y como resulta comprensible, en la calidad de su trabajo y del trato que dispensa y del que se beneficia el paciente.


jueves, 5 de abril de 2012

Los empleados públicos... en la picota

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Picota en Jarandilla de La Vera (Cáceres)


El primer rostro que vio nuestro hijo al nacer fue el del médico. Un empleado público. Los enfermeros, las auxiliares, los celadores que cuidan de nosotros en el hospital son empleados públicos.

La Sanidad no es perfecta, ¿pero sería justo que quien no pudiera pagar no tuviera derecho a la salud?

En agosto de 1971, Richard Nixon privatizó la sanidad en Estados Unidos. En grabaciones se interceptaron declaraciones como éstas, en las que John Ehrlichman, asesor del presidente, le promete a Nixon:

“Todos los incentivos estarán dirigidos al menor cuidado médico posible”. El empresario Edgar Kaiser afirmaba: “Cuantos menos cuidados proporcionen, más dinero ganarán”.

Kaiser se refiere a los magnates y directivos de la industria de la salud. Son esos mismos magnates los que hoy en día proporcionan los fondos necesarios para financiar las campañas políticas de los congresistas estadounidenses, muchos de los cuales han cargado contra los empleados públicos.

También son empleados públicos los que hacen los salvamentos, los que acuden si hay un incendio, los que vigilan nuestra seguridad en las calles. Si dejan de ser servicios públicos, los ciudadanos tendrán que tener preparado le dinero necesario para contar con esos servicios. No todos se lo podrán permitir.

Si no estamos atentos, algún día serán privados y hasta nos convencerán de que es lo mejor que nos puede suceder. Sobre todo cuando hayamos dejado de ser ciudadanos y nos hayan vuelto a degradar a súbditos.

También son empleados públicos los que garantizan el derecho a la educación de nuestros hijos. Y una formación profesional que nos facilite el acceso al mercado laboral.

Cuando la educación deje de ser un derecho y pase a ser un producto del mercado, muchos no sabrán leer estas líneas. Los empleados públicos en España son el 9,5% del total de la población empleada. En la Unión Europea, son más del 16%. En España hay 6,5 empleados públicos por cada 100 habitantes. En Europa hay más de 15.

Cuanto más avanzado es un país, cuanto más desarrollado tiene su estado del bienestar, cuantos más derechos tiene su población, mayor número de empleados públicos tiene. Veamos: Dinamarca, un 25,7%, Suecia, 21,1%.

Es falso que los empleados sean un gran gasto para el Estado. La mayoría son “mileuristas”, aunque muchos ni siquiera llegan a los 1.000 euros.

España es el país de la Unión Europea que MENOS gasta en salarios de los empleados públicos. Pero es uno de los países con mejores Servicios de Sanidad Publica del mundo.

Algunos ignorantes, contumaces, sostienen que los empleados públicos son privilegiados por tener un empleo fijo. No es cierto. Un empleo fijo es un derecho para todos los trabajadores que logren alcanzarlo, no un privilegio otorgado en razón de la familia, fortuna o afiliación ideológica.

Además, en la actualidad, la tasa de temporalidad en la función pública supera al sector privado: en 2009 llego al 24,9%. Y no podemos olvidar, salvo por una mente torticera, que hay determinadas actividades que son claves en una sociedad bien organizada. Y de una enorme responsabilidad. Por eso necesita tantos estudios, pruebas continuas y, al final, acceso a una plaza por una oposición entre iguales ante un tribunal constituido y controlado por un ordenamiento legal recurrible a instancias superiores. Si queremos unos Servicios Públicos objetivos, neutrales, independientes, es imprescindible la estabilidad en los empleados públicos. Ahora, si lo que queremos son Administraciones Públicas clientelistas, corruptas y arbitrarias, pues volvemos a las cesantías del siglo XIX: “el que gobierne que coloque a los suyos”.

Y aun en nuestros días son conocidas las expresiones “¿Que hay de lo mío”. Y la mas miserable de todas: “A mi no me importa donde me coloquen, siempre que sea donde haiga”.

Detrás del desprestigio del empleado público se esconde algo más peligroso: el desprestigio de los servicios públicos propios de un Estado democrático, constitucional, plural y libre. No nos podemos dejar engañar. Los empleados públicos, con las excepciones que puede haber en cualquier otra actividad, son los que garantizan y hacen realidad nuestros derechos sociales en un Estado de Bienestar, justo, libre y democrático.


José Carlos García Fajardo
Publicado en "La Vanguardia"
05-04-2012


 
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