viernes, 30 de julio de 2010

La ruleta de la vida

 
-. Buenas tardes Doctor, antes de nada quiero agradecerle el que tuviese a bien recibirme, a pesar de venir a estas horas, sin cita previa...

-. No pasa nada, hombre. Dígame... ¿En que puedo ayudarle?

-. Verá Ud. Iba yo paseando a mi perro por el parque, hace ahora más de un mes, y me clavé una jeringuilla que andaba por el suelo. Alarmado acudí al Centro de Salud, adonde me dijeron que teníamos que esperar unas semanas antes de poder hacerme los pertinentes análisis... Acabo de regresar de mis vacaciones, he aparcado el coche y vine corriendo para ver si ya habían llegado los resultados... ¡No puede imaginarse como he pasado estos días...!

-. Sí, imagino que lo habrá pasado muy mal... Veamos...Compruebo que en su día le solicitaron una serología para Hepatitis B y C, y también para SIDA... Pues no se preocupe más: ¡Todo es negativo!

El paciente rompió a llorar... Entrecortadamente, me pareció entender que me dijo:
-. Me quedan dos días de vacaciones pero... ¡Pero éstos dos sí que los voy a disfrutar! 


domingo, 25 de julio de 2010

¿Falsos Curanderos?

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Leo en la prensa: "La Comisión Europea ha elaborado una normativa que amenaza el trabajo de los falsos curanderos. En caso de que vayan a juicio, deberán demostrar sus supuestos poderes. Así Fernando Frías, abogado y portavoz de la Asociación Círculo Escéptico explica que, gracias a la normativa, la justicia podrá pedir la acreditación de las actividades esotéricas. Se trata de proteger al consumidor ante fraudes y engaños."

Y no sé qué pensar ante tal noticia... El acosar a los falsos curanderos supone partir de la base de  admitir que pudieran existir otros verdaderos, y francamente, no es algo que yo tenga muy claro.

Es cierto que existen situaciones extremas que se intuyen como legítimamente punibles (estafas, u otras que pudieran haber impedido o retrasado el tratamiento correcto de un grave problema), pero confieso que los curanderos me merecen la simpatía de quienes, por lo general y exceptuando los casos comentados, suelen aportar más beneficios que riesgos: la inyección de fe, esperanza, de beneficiosa persuasión; el alivio de mil y un problemas de orden psicosomático, etc... Por otra parte intuyo -porque suele pasar- que su ilegalización supondría un espaldarazo favorable de esoterismo y popularidad.

Por ir un poco más lejos, pienso que puestos a pedir la correspondiente certificación de calidad deberíamos empezar haciendo lo propio con todas y cada una de las religiones; al fin y al cabo están en el origen de la cuestión... Que Benedicto XVI demuestre definitivamente la existencia de Dios y con ello justifique todas las guerras santas, las persecuciones, los Autos de Fe; las donaciones, las prebendas, las bulas; y los más recientes dictámenes de la Iglesia respecto de la anticoncepción, el uso del preservativo, etc...


Recuerdo una anécdota de mi juventud...Yo estudiaba 4º de Medicina y mi padre empezaba a manifestar los síntomas de lo que parecía, y finalmente fue, una Diabetes tipo II. Me pidió le llevase en coche a visitar a un curandero que, por aquel entonces, era famoso por sus dotes adivinatorias: antes de que el enfermo llegase a articular palabra solía adivinarle el motivo de consulta.

No creo necesario el aseguraros que me negué en rotundo a tal viaje, pero... donde hay patrón...

Una vez en su presencia, el curandero me miró fijamente, diciéndome:
-. Niño... sabes escribir?... Entenderéis que la pregunta incrementase mi inicial actitud de incredulidad y sorpresa...
-. Sí, claro!
-. Pues apunta ahí: "Tomará estas hierbas cada noche, cocidas, en sorbos...etc....".

Años después supe, a través de una noticia breve de prensa que notificaba su arresto por parte de la Guardia Civil, que la bola de cristal del curandero, esa bola que el día de nuestra visita debía encontrarse sin pilas, era el taxista que acercarba a los pacientes desde la ciudad de al lado hasta su aldea. Hablamos de una época en la que no eran tan usuales los coches... Durante el trayecto se interesaba por las dolencias de sus clientes y al llegar, informaba puntualmente al Chamán por la puerta trasera...


sábado, 24 de julio de 2010

Sin lacrimeo no hay lactancia

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En los últimos días, en la red, veo ofertas de trabajo para Médicos que me levantan el sarpullido...
1/ Una clínica de la calle Goya (Madrid) ofrece 1.500 Euros/mes por 8 horas diarias -40 semanales- en horario partido de mañana y tarde.
2/ Un campamento en Jaraíz de la Vera (Cáceres) paga 900 Euros a quien permanezca 15 días -con sus noches- cuidando de la salud de los jóvenes integrantes de la acampada...
Son algunos de los ejemplos que consigo recordar...

Atando cabos y aderezando estos datos con la salazón que nos brinda la actualidad, mi dermatitis adquiere mayor intensidad y se torna insoportable:
1/ Los Controladores Aéreos (dos años de estudios), cuyos sueldos ya cuadruplican al de un Médico de Atención Primaria (más de 10 años), protagonizan huelgas encubiertas sobre la base de su eterno descontento.
2/ Los trabajadores de Metro de Madrid han conseguido, tras varias jornadas de huelga, que no se les aplique el decreto de reducción salarial a los Empleados Públicos. Actualmente, el salario anual de sus conductores (unos meses de estudios) es de 38.000 euros.

Siempre pensé que el grado de preparación, la responsabilidad en la toma de decisiones y la carencia de profesionales eran factores determinantes a la hora de configurar el salario de un colectivo. Empecé a sospechar que esto no era así  hace algún tiempo, el día en que comprobé que una Residencia de la Tercera Edad  de mi entorno pagaba la hora (siempre festiva y/o nocturna) a poco más de la mitad del precio exigido por una Empleada de Hogar.

¿Y qué es lo que pienso ahora?... Pues sencillamente, y es conclusión que emana de una deducción lógica y directa de cuanto expuse: que el salario de un colectivo lo marcan su potencial reivindicativo y su capacidad de resultar molesto a los electores; aspectos -éstos- en los que los Médicos siempre fuimos muy parcos, quizá porque a diferencia de los empleados del Metro o de los Controladores Aéreos, siempre trabajamos mirando a nuestros clientes a los ojos... Quizá también porque del terreno de nuestra vocación de alivio del sufrimiento, no es fácil que germine una decisión que acabaría incrementandolo... Quizá por último, y es el motivo menos romántico de los tres, porque constituimos un colectivo profesional absolutamente dividido, heterogéneo, y mal representado.

En mi entorno son cada vez más los médicos que ya no solo doblan esquinas...

Dicen que el cocodrilo llora cuando come... Parece que el ser humano, a diferencia del reptil, come cuando llora...



Mucha belleza

En estos días se cumplen 150 años desde el nacimiento de Alfons Mucha. Este artista checo fue uno de los creadores del cartel publicitario y es hoy reconocido como Gran Maestro del Art Nouveau.

Su obra ejerció, qué duda cabe, una clarísima influencia en la iconografía industrial en general, y en la farmacéutica en particular.

En este sentido hemos de recordar que en nuestro país, y muy concretamente en Catalunya, existen más exponentes de esta forma de entender la vida, que constituyó el Modernismo, que en todo el resto de Europa: véanse, por citar algún ejemplo innecesario, toda la obra de Gaudí ó las numerosas oficinas modernistas de farmacias dispersas por la ciudad de Barcelona.

No pude resistirme a brindar un homenaje a la memoria de Mucha, al que aún hoy las nuevas formas de expresión artística siguen recordando.


Hoy, tras 150 años del nacimiento de Mucha...
Graffiti en una oficina de farmacia, en la actualidad

domingo, 18 de julio de 2010

Me duermo de la risa

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Hay pacientes que te sacuden lo cotidiano, que te alivian del peso de la rutina del día a día. Algunos lo consiguen por su simpatía natural, otros por una cuestión de compartida sintonía o afinidad. Tristemente también los hay que, poseedores de un diagnóstico menos habitual, agudizan extraordinariamente tu atención.

Uno de ellos es Miguel. Miguel padece narcolepsia, cuando menos desde su adolescencia. A pesar de ser un cuadro de los que se describen como relativamente fáciles de detectar, fue dando tumbos de consulta en consulta durante una docena de años y hasta conseguir no sólamente la cuadratura de un diagnóstico, también -y quizá esto fuera más importante para él- la descarga de una cierta culpabilidad con la que hasta entonces muchos de los componentes de su entorno se explicaron las rarezas de su comportamiento.

¿Qué le ocurría?, os preguntaréis... Pues simplemente: resultaba excesivamente serio, no le gustaban los chistes, ni tampoco las bromas; sorprendía a propios y extraños abandonando la sala cuando alguien se arrancaba con una sucesión de comentarios jocosos...

¿Y por qué lo hacía?: la risa y otras emociones súbitas le originaban una cataplejía (caída brusca por pérdida del tono muscular) y un sueño profundo que le catapultaban hacia el rol del hazmereir, del tontuelo e irresponsablemente despistado. Por estas obvias razones Miguel acabó agriando el carácter, desterrando la alegría y sumiéndose en una especie de triste anestesia emocional.

Sus noches no eran reparadoras, se las pasaba comiendo, lo que contribuyó a un sobrepeso que tampoco resultó de gran ayuda para su aprobación social y consiguiente autoestima.

Indagando en su historia familiar, asunto trascendente cuando se trata de una enfermedad que -como la narcolepsia- a menudo tiene un componente hereditario, se descubren anécdotas como la de que su abuelo -de todos era sabido en el pueblo- solía hacer el trayecto de su casa a la finca, de la finca a su casa, dormido a lomos de una mula que conocía perfectamente el camino...

Afortunadamente hoy, gracias al tratamiento, Miguel controla perfectamente su enfermedad.



viernes, 16 de julio de 2010

Derecho de admisión

Hasta increible puede resultar la amplitud del espectro cromático perceptivo, respecto de determinados temas: no es que se limiten a las justificables discrepancias entre el verde anaranjado y el anaranjado verdoso: lo que es blanco para algunos puede para otros ser más negro que el desánimo y el desencanto.

Tras años de escuchar y -aún hoy- seguir oyendo las denuncias que claman sobre la carencia de médicos; de leer las medidas que algunas comunidades autónomas podrían aplicar de cara a conseguir la "repatriación" de sus galenos emigrados; de ver como nuestros Centros de Salud, Hospitales, Residencias de Tercera Edad, etc... se fueron llenando de compañeros llegados de "un poco todas partes" con el marcado inconveniente, en algunos casos, del total desconocimiento de nuestro idioma o costumbres. Tras vivir la sobrecarga que supone el no encontrar al compañero con el que sustituir las vacaciones ó demás motivos de ausencia de otros... Ahora hay medios, en algunos casos disfrazados de informes pseudooficiales, que aseguran que nunca tuvimos tales deficiencias y que no fue más que la consecuencia de un inadecuado reparto...

(...espacio para la crispación, el llanto, o lo que uds. sientan...)

¿Y como es posible que mientras una buena mayoría aboga por medidas como el Copago o el mayor recorte del gasto farmacéutico, para aliviar el EPOC del sistema, otros sean capaces de apostar por el enorme dispendio que suponen un AP-Madrid o la ampliación de una ya existente elección de médico?.

Entiendo la necesidad de una ampliación en la libre elección de médicos, aunque me resultaría más fácil entenderla en el contexto de un sistema más saneado, del que no se cuestionase la viabilidad económica y con las actuales y lógicas limitaciones de una circunscripción geográfica.

Lo que yo reivindicaría -tímida y racionalmente- es un cierto derecho de admisión o -si lo prefieren- la libre elección de pacientes. Su aplicación resultaria de gran utilidad en aquellos Centros dotados de varios profesionales y contribuiría a aumentar la dignidad de nuestra profesión y el respeto por nuestra labor. Sería como medicina preventiva contra esa minoría constituida por los irrespetuosos, los que entran exigiendo, los que pretenden utilizarte confundiéndote con el dependiente de un autoservicio (con todo el aprecio que, por supuesto, me merecen estos empleados), aquellos que -no sintiendo ningún respeto por la planificación de tu agenda y su influencia en la calidad asistencial, o por los demás pacientes- siempre acuden sin cita previa, o contra los que demandan visitas domiciliarias o urgencias injustificadas. 

(...espacio para la fantasía y el sueño, o lo que uds. sientan...)

Tal y como están las cosas, tal y como prometen estar y sin un mínimo contrapeso como el que reclamé en el párrafo anterior, acabaremos siendo más complacientes que aquellas señoras de los salones de baile de antaño, a las que se entregaba un vale por canción, aunque sin la posibilidad de aliviarse argumentando un cierto dolor de piernas.



domingo, 11 de julio de 2010

El Síndrome del Saco Roto

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A pesar de los numerosos avances conseguidos en todos y en cada uno de los frentes que configuran el ejercicio de la práctica médica: diariamente se publican nuevos descubrimientos en la prevención y el conocimiento de las enfermedades, en su diagnóstico, y también en las diferentes formas de abordarlas y de tratarlas (farmacológica, quirúrgicamente, etc...).

A pesar de todo... seguimos sintiéndonos impotentes ante el "Síndrome del Saco Roto".

El "Síndrome del Saco Roto" constituye un problema tan polimórfico como complejo. Sus inicios son insidiosos y no han sido claramente descritos, aunque podría decirse que la "ausencia" es el adjetivo que  mejor los resume.
Veamos algunos ejemplos:
"Fulanito de Tal... ¿no está?... En ese caso, por favor, que pase el siguiente"

"Doctor, soy la esposa de Manuel Perez... Él no ha podido venir, pero verá Ud., es que le ha salido un bulto detrás de la oreja..."

"Veamos los resultados de su última analítica... A ver...Vaya, ¿aún no están?"... 
"Es que no pude venir a hacerme los análisis"


Con el paso del tiempo, la enfermedad se va tornando más definida, y parece afectar a la memoria, aunque también al órgano de la voluntad:
"¿Se ha tomado Ud. las pastillas que le prescribí?"
"¡Es que la mayoría de las veces se me olvida!"

"Se tomó Ud. 3 comprimidos al día, tal y como le dije?"
"No, sólo me tomé dos, por la mañana y por la noche... Es que al mediodía estoy en el trabajo"
"¿Pero tan difícil le resulta llevar un blister en el bolsillo?"

"No ha perdido Ud. nada de peso, incluso ha ganado medio kilo desde la última vez"
"Ya, ...tengo tanto apetito"


Con todos estos enfermos utilizo la parábola que da nombre al Síndrome:
"Pero Luis... así no avanzaremos... Es como si Ud. viniese aquí cada día con un saco, pretendiendo que yo se lo llene... Yo deposito soluciones (fármacos, consejos, pautas...) en su saco pero... en tanto en cuanto Ud. no ponga algo de su parte... ¡será como si su saco tuviese un enorme agujero en el fondo!...".

Entenderlo, ¡ya lo creo que lo entienden!... Pero, aún así, una excesiva mayoría sigue acudiendo a la consulta con su saco... ¡Y éste sigue roto!


sábado, 10 de julio de 2010

Uve Pe Eme

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¡Qué difícil resulta elegir la denominación más apropiada a los nuevos conceptos ó a aquellos que, no siendo tan nuevos, se pretende destacar de un contexto ó renovar en protagonismo!.

Comenzaron siendo "malos tratos en la pareja"..., más tarde fue "violencia machista"..., "violencia doméstica"... pasó a ser "violencia de género"...

Ahora es V.P.M. (Violencia de Pareja contra las Mujeres), y lo será durante el espacio de tiempo, sin duda breve, que mediará entre la concepción de este acrónimo y el que habrá de sustituirlo, supuestamente para mejorarlo.

Existen dos, cuando menos dos intenciones en cada una de estas renovaciones: la concesión al eufemismo y el supuesto deseo de una mayor exactitud y corrección. En el trasfondo: toda una visión, una esquematización, una actitud y una legislación que, siendo precisos y en tanto en cuanto encuentren la cuadratura de su círculo, se revelan tan inacabadas como el término, con irreparables consecuencias, en ocasiones, para quienes sufren los problemas que emanan de las imperfecciones de los matices.

Sigue sin gustarme tampoco VPM, me parece menos apropiado que algunas de las denominaciones que la precedieron. Desde mi sentido crítico le sobra una M... Se vuelve al victimismo de uno de los géneros y aunque la mayoría de las veces son mujeres, la generalización acaba distorsionando el enfoque y ahogando la excepcion, que las hay. (En Madrid existe un despacho de abogados especializado en Violencia de Género sufrida por los Hombres; en la actualidad llevan unos 120 casos).

¿Qué interés, que no se preste a ser interpretado como otra manifestación de sexismo, puede haber en destacar que la violencia que se pretende legislar, es la que se ejerce únicamente hacia las mujeres?. ¿No resultaría más igualitario, emanando éstas consideraciones -como emanan- de los despachos de un Ministerio de Igualdad, el detenernos a hablar de V.P.?.


viernes, 9 de julio de 2010

El hombre que mató a un médico a palos


Analizando la imagen del médico a través de los diferentes medios que se le aproximaron, a lo largo de los siglos, se podría afirmar que tuvo una particular predisposición a juguetear con la sátira.

Esta imagen, no es menos cierto y probablemente sea consecuencia de tal coqueteo, nunca o casi nunca salió precisamente bien parada. Es posible que no fuese más que el merecido efecto de su causa, que los autores que pretendieron mostrarnos las sutilezas caracterológicas de los discípulos de Galeno no hiciesen más que caricaturizarlas, amplificando o deformando un poco los destacables trazos de la realidad de cada momento.

La muestra podría ser amplísima, por lo que habré de ceñirme a los ejemplos que me parecieron más representativos y, justificándome en las limitaciones que exigen los post blogueros, admito que también más convenientes para mi tesis:


1/ El teatro de Moliére: son numerosas las obras del creador de la comedia que alimentan la idea del escaso aprecio que Jean Baptiste Poquelin debió de sentir hacia la figura del profesional de la medicina, aunque encuentran su mejor exponente en "El médico a palos" (Le médecin malgré lui, en el original francés). Charlatan, engreído, aprovechado y mentiroso, envuelto en latinajos y de escasos recursos más allá de las sangrías y de las purgas, son los adjetivos menos despectivos que se me ocurren a la hora de resumir el arquetipo conceptual que el autor galo tuvo de nosotros.



2/ No fue mejor tratada la figura del matasanos en las películas del Western Americano. "La diligencia", ó "El hombre que mató a Liberty Valance", ambos títulos del mejor director del género -John Ford-, ahondan en la descripción del borrachín bonachón, experto en extraer balas bajo el efecto de una anestesia etílica compartida con el paciente, o en atender partos rodeado de paños y de palanganas de agua hervida.

En el campo de la literatura: Mika Waltari, contemporáneo de Ford y autor de "Sinuhé el egipcio" insiste en adornar al protagonista de su obra magna con los atributos de la dependencia y la adicción.

3/ Hoy, en un momento en el que las series de televisión sobre médicos parecen estar en la cúspide de un inexplicable apogeo, el mal carácter se empeña en sobresalir de entre el dechado de virtudes que se nos atribuye. Pregunten, preguntenle a Gregory House (otro adicto) o a Rodolfo Vilches (Hospital Central)...


miércoles, 7 de julio de 2010

Abortemos abortos

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La reciente entrada en vigor de la nueva ley del aborto, esta semana, ha levantado ampollas en amplios sectores de la población, partidos tradicionalmente más conservadores y alguna que otra Comunidad Autónoma, en las que se pretendió no aplicarla en tanto en cuanto el Tribunal Constitucional no se pronuncie respecto de los recursos que le han sido interpuestos.

Independientemente de lo espinoso del tema y del respeto que debemos sentir ante cualquiera de los planteamientos y posturas (Regla de oro de la convivencia en Democracia) creo poder presuponer que todos coincidiremos en una cosa: cualquier aborto que seamos capaces de ahorrar será bienvenido.

Añadir leyenda

Se recomienda consumir la píldora del día siguiente (Norlevo) en las primeras 12 horas posteriores a la relación sin protección, aunque puede resultar útil hasta en las primeras 72 horas (La eficacia decrece, lógicamente, a medida que pasa el tiempo). A tenor de las actuales disposiciones legales ésta píldora puede adquirirse en las farmacias, sin receta médica.

No obstante, y para los más rezagados: existe otra píldora del día siguiente (EllaOne), cuya validez ronda los cinco días (120 horas) y que ha de ser prescrita por el médico.
Si conseguí aportar un poco más de luz, en ese sentido y a alguno de cuantos me leeis, daré por bien pagado el tiempo invertido en escribir este post.


martes, 6 de julio de 2010

El vicio de la doble moral

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Esta instantánea, tomada en el casco antiguo de Gijón, dice mucho más de lo que en un primer y superficial vistazo se pudiera extraer...

Porque hay miradas que dicen mucho, que casi lo dicen todo: en esta se lee la intolerancia, la censura social y personal; el cuidado, el miedo o respeto...  

Para consuelo de quien mira, no es el suyo un sentir original: los seguidores de Dionisios siempre despertaron recelos. Ya en la antigua Roma, la República se cuidaba muy mucho de los adscritos al culto a este nuevo dios quién, en excelente acogida, se había dado a conocer demasiado rápidamente. Se estima que fueron ejecutadas más de 7.000 personas, por el solo pecado de frecuentar bacanales...

Hay otras miradas -como la del paria de la foto- en las que está escrita la inocencia, la incapacidad, el victimismo de quien ha tocado fondo sin haber sabido evitarlo, aún a pesar de haber forzado numerosas veces el motor de su empeño.

Seamos justos: ¿Qué borracho no ha querido dejar de serlo cada mañana?. ¿Acaso alguno de ellos no se cansó, muchas veces, de arrastrar su vergüenza de bar en bar, de babearla u orinarla en cada esquina?... Una y otra vez, y cada vez, el círculo vicioso de la adicción, con la devastadora y absorbente intensidad de un remolino, los devolvió al vértigo de no poder entender otra salida que la de ahogarla en alcohol.

En los últimos años proliferaron las demandas civiles contra las multinacionales del tabaco y otras drogas oficiales, por parte de inocentes que vieron consumirse sus vidas con su consumo. Sin pretender aliviar en un solo ápice la culpabilidad de los responsables de los distintos departamentos de Marketing de estas macroempresas, que la tienen, confieso echar de menos a demasiada gente compartiendo con ellos el banquillo de los acusados: al fin y al cabo son la permisividad y el interés lucrativo y recaudador de un Estado, cómodo en su intencionada ceguera, los verdaderos culpables... Y si no, que alguien me explique como es posible que la producción agrícola de tabaco siga apoyándose con ayudas del fondo común europeo, en fechas en las que se pretende prohibir -incluso- la existencia de los espacios habilitados recientemente, en los locales de hostelería y para tal fin.

Cuentan las crónicas que a mediados del siglo XIV, y a medida que la Peste Negra se extendía por Europa, asolando y diezmando todas las ciudades que encontraba a su paso -se calcula que la epidemia se cobró la vida de unos 25 millones de europeos- los supervivientes en cada pueblo solían ser los borrachos, protegidos de la transmisión de la Yersinia Pestis por los taninos y demás antiinfecciosos presentes en el vino.

El cronista florentino M. Villani captó de forma magistral esa situación al decir que los que habían sobrevivido a la Peste Negra, en lugar de ser "mejores, más humildes, virtuosos y católicos... llevan una vida más escandalosa y más desordenada que antes. Pecan por glotonería, sólo buscan los festines, las tabernas y las delicias en la comida, se visten de formas extrañas, inhabituales e incluso deshonestas". Por su parte, Bocaccio, insistiendo en la misma idea, nos dice, en su "Decamerón", que muchos ciudadanos "pensaban que la plaga se curaba bebiendo, estando alegres, cantando y divirtiéndose, y satisfaciendo todos sus apetitos, por lo que pasaban el día y la noche de taberna en taberna bebiendo sin moderación y haciendo sólo lo que les agradaba hacer".

Amigos, cambiemos enseguida esta doble moral nuestra, antes de que Dionisios venga en defensa de sus acólitos, a castigarnos con una segunda plaga selectiva. En este sentido no deja de resultarme curioso el que determinados foros científicos traten de vincular al SIDA, nuestra epidemia contemporánea, con la Peste Negra de antaño; al parecer, y lo explican recurriendo a las posibles mutaciones que en su día produciría la Peste en el cromosoma CCR5; hoy existiría, en aquellos lugares en los que aquella resultó particularmente nociva, una especial resistencia a la propagación del VIH.


El irrespetuoso estrés

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Anselmo es un paciente de 87 años. Ha acudido hoy al Centro de Salud en el que me encuentro en calidad de Médico de Refuerzos, para recabar la medicación crónica con la que sortear el verano que con toda probabilidad pasará fuera, en casa de alguno de sus hijos.

Su andar es lento e inseguro, es el que cabe esperar de tanta madurez, por lo que no resultará de extrañar que acabase mediando el espacio con el que definimos el vuelo de un ángel, desde la salida del paciente anterior hasta su definitiva llegada a la consulta.

Desespera su paso por la sala de espera...

-. Buenas tardes... Dígame, ¿En qué puedo ayudarle?
-. ¡En lo que a Ud. se le ofrezca!
-. Por favor, Anselmo, tome asiento y digame: ¿Qué necesita Ud.?
-. Muchas gracias, Doctor... 
-. ...

Anselmo extrae -sin prisas- una bolsa blanca venida a gris del bolsillo de su pantalón. Temblorosamente se dispone a abrirla deshaciendo el nudo de su parte superior.

-. ... Ud. dirá,...
-. Doctor, quería... Quería... Si Ud. me hace el favor de recetarme mis medicinas...

Acaba triunfal y finalmente de abrir su bolsa, que se revela atiborrada con las solapas, del cartonaje de docenas de medicamentos.

-. Pero... ¿Cuales necesita realmente?- (Observo que todos vienen triplicados, cuando no cuadruplicados).
-. ¿...?
-. A ver, permítame que le ayude... ¿Éste?
-. No, ese creo que ya no lo tomo.
-. Éste otro?
-. Sí, si, ese sí... Por favor, ¿Me hace dos recetas?
-. ¿Y éste?
-. No, ese lo toma mi mujer

Tras poner un poco de orden en la medicación de nuestro Anselmo, tras entregarle un lote de recetas tal que requeriría -cuantificando ecológicamente- la pasta de celulosa de media Selva Amazónica, se dispone a cerrar  lenta y nuevamente su "botiquín".

-. Por favor, acabe Ud. de anudarlo fuera, en la sala de espera; hoy tengo muchos pacientes y vamos muy mal de tiempo.

Él no pareció oirlo pero en un gesto casi automático, nada más escucharme decir esto me mordí la lengua, sentí aquél comentario como una daga de desafortunada irrespetuosidad... 

¿Qué culpa tenía el buen anciano de que ese día, como tantos otros, se acumulasen unos 60 pacientes que atender y más de una hora de retraso?. ¿Era justo hacerle pagar la mala gestión que supone cubrir con un médico la ausencia de tres, o mi consiguiente mal humor?

Quisiera que algún día te leyesen esto, Anselmo, ó que cuando menos te lo contasen, porque contigo he repasado la lección: aún en desproporción, he de ser paciente con los pacientes...

Y no solamente quiero pedirte perdón... ¡También quiero darte las gracias!



lunes, 5 de julio de 2010

La isla de los leprosos

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Ahí la tenéis, como surgiendo de la bruma que la envuelve y da esa sensación de misterio que tan bien le va. 

La isla de San Simón, en un extremo de la ría de Vigo, es uno de esos lugares que no pueden pasar desapercibidos a los ojos de ningún turista, por poco inquieto que este sea.

Antaño leprosería*, o más bien: lugar en el que se hacinaba a los leprosos, en el que se les amontonaba, en el que se les apartaba con el fin de que viviesen sus miserias sin perturbar, aunque sí poniendo de manifiesto, la de los demás.

No deja de resultar curioso que en bajamar se pueda acceder a la isla andando, a largo de la playa. Los familiares les llevaban así alimentos que dejaban en lugar convenido y que eran recogidos posteriormente por sus habitantes, una vez confiados de no ser sorprendidos en sus deformidades.

Más tarde, y durante la Guerra Civil, el edificio que veis -en el centro del islote- fue cárcel de "rojos". ¿Acaso los "rojos" eran diferentes de los apestados, a los ojos de los nacionales?. En los sótanos de esta cárcel se confinaba a quienes tenían ideas progresistas en un intento de lavárselas, porque las celdas se inundaban en pleamar... Los republicanos vivían así su cautiverio con "el agua al cuello....".

Dicen que las rías gallegas se habrían formado durante el descanso de Dios, tras la Creación... Según esta leyenda el Sumo Facedor se quedaría dormido, agotado tras 7 días de continuada labor, y apoyaría -en su sueño- la mano derecha sobre Galicia, dejando la impronta de sus dedos. Dicen también que las islas que salpican estas rías serían consecuencias del despertar de este sueño divino: cuando Dios al levantarse, se sacudió el barro de la mano, dispersándolo en forma de terruños que hoy tienen encanto y nombre propio: Cíes, Ons, Sálvora, San Simón, Tambo.. etc. Se mire por donde se mire, y a pesar de lo romántico de esta leyenda: La isla de San Simón siempre simbolizará nuestras bajezas y nuestro lado más oscuro. 

*En nuestro país la lepra sigue siendo una realidad palpable. Unos 15-25 nuevos casos cada año, siempre más de los que serían deseables, justifican el que todavía hoy una leprosería -en Fontilles, provincia de Alicante- permanezca abierta.


sábado, 3 de julio de 2010

El rigor de la publicidad

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¿Quién no se ha preguntado acerca de la publicidad?, ¿De la marcada permisividad que la sustenta y que raya en la más absoluta indiferencia por el rigor de sus contenidos?, ¿De la impunidad que rodea a todo este manipulador y subliminal mundo de mensajes, en que parece basarse todo nuestro actual sistema de mercado?

Para ilustrar cuanto digo utilizaré un ejemplo que me parece altamente apropiado y clarificador por emanar de un sector que, según creo, debería estar entre los más controlados y arropados, aquel al que encomendamos nuestro bien –colectiva ó individualmente- más preciado: nuestra salud.

Durante décadas todos hemos podido leer ó escuchar aquel “¡Tranquilo!...¡Es de Bayer!”. Un eslogan que se repitió hasta la saciedad de algunos y que conseguía evocarnos una tradición de seguridad, de saber hacer y de responsabilidad en el diseño de soluciones. 

Gracias a este mensaje, en parte, aunque también a la popularidad de su producto más consagrado -la aspirina- con la que se pretendió reforzarlo, Bayer ha sido siempre la empresa farmacéutica más conocida por el gran público de nuestro país, y probablemente del mundo.

Tras repasar la historia de esta empresa y observar que no es diferente a la de las demás, no más que una suma de aciertos y fracasos (aunque centrándonos en los segundos, por cuanto queremos demostrar y por haber sido particularmente llamativos y manifiestos), estaremos en condiciones de juzgar la definitiva propiedad del tranquilizador eslogan.

HEROINA: LOS INICIOS
A principios del XIX, la compañía Bayer es todavía una pequeña fábrica de tintes en una provincia alemana. Sin embargo, gracias a que un empleado suyo pudo aislar la diacetilmorfina (heroína), la suerte de esta empresa cambia por completo. Los primeros intentos persiguieron la orientación de la nueva droga hacia el tratamiento de la tos, y hay que decir, aunque no sin la pertinente dosis de ácida ironía, que en efecto: la heroína es un excelente antitusígeno (en un comentario de jocosa/dramática elocuencia se podría llegar a pensar que acaba quitándotelo todo, incluso la tos).

Pronto hay otro uso por el que destaca la heroína en esos días. El químico que la aisló pudo observar que los morfinómanos tratados con ella "dejaban casi en seguida ese vicio", por lo que se apresura a definirla en los siguientes términos: "Sustancia carente de propiedades habitoformantes, de muy fácil uso, y, sobre todo, la única que puede curar en poco tiempo a los morfinómanos". Rindamos un segundo tributo a este hombre admitiendo la veracidad de este nuevo descubrimiento; la heroína es capaz de deshabituar a los morfinómanos muy rápidamente, no en vano es 60 veces más adictiva.

La tan errónea como intensa campaña con la que Bayer pretendió situar el producto contribuye a su rápida popularización; vean esta estrategia para España, en 1.912, con la que se persigue posicionar un jarabe de heroína como preventivo de procesos catarrales y para los días lluviosos…


  

Hacia 1924, los empresarios egipcios pagan semanalmente a sus empleados con heroína. Este sistema salarial genera graves problemas de adicción, nutrición y solvencia económica; por lo que un año después, durante la Convención de Ginebra  y respondiendo a la demanda de las potencias colonialistas (Inglaterra, Francia, Bélgica y España), la heroína y el cáñamo se incorporan a la lista de sustancias controladas.

Intentemos imaginar ahora la cantidad de tragedias personales, dramas familiares, asesinatos y demás tipos de actos delictivos que, a lo largo del siglo transcurrido, le debemos a este descubrimiento y su posterior enfoque. Ni siquiera la ONCE podría justificar el no haber sabido ver un poco más allá de los meros dividendos.

ASPIRINA: LA CONSAGRACIÓN
Desde tiempos inmemoriales se sabía que el extracto de corteza de sauce blanco (Salix Alba) poseía cualidades terapéuticas tales como las de bajar la fiebre o aliviar el dolor.

Durante años científicos alemanes y franceses anhelaron descubrir el secreto de la corteza del sauce. En 1853, el químico francés Charles Frédéric Gerhardt consigue sintetizar el ácido acetilsalicílico. Sus experimentos fueron recogidos en la literatura científica del momento, aunque pronto olvidados. Cuarenta y cuatro años más tarde, Félix Hoffmann –de la compañía Bayer- rescató del pasado estas investigaciones, dándoles un nuevo impulso que culminó en la comercialización de la Aspirina.

Aspirina es un producto registrado hoy en más de 70 países. Hasta los años setenta fue un fármaco muy utilizado por sus propiedades analgésicas y antipiréticas. Posteriores investigaciones han conseguido ampliar el espectro de sus indicaciones hacia la prevención cardio y cerebrovascular.           

Debemos muchos alivios a este fármaco que Bayer no descubrió, pero sí comercializó y popularizó, no hay dudas a ese respecto; aunque no es menos cierto que podríamos llenar varios registros con la cantidad de hemorragias gastrointestinales que se le han imputado.

CERIVASTATINA: CONVULSION
El 8 de agosto de 2.001 se decide la retirada de Lipobay, de Bayer, y con ella la de todas sus marcas licenciatarias conteniendo Cerivastatina. Hasta esa fecha se le habían adjudicado 1.100 casos de rabdomiolisis (destrucción masiva del tejido muscular), 82 de los cuales en España, país en el que llegaron a consumirlo entre 150.000 y 200.000 pacientes.

La Cerivastatina es un fármaco de la familia de las estatinas, cuya misión es bloquear la síntesis del colesterol, a través de la inhibición del enzima HMG-CoA reductasa.

A pesar de las numerosas muertes causadas, y hasta el momento de la retirada de Lipobay, Bayer se negó a admitir la evidencia en la relación y supongo que en un intento de evitar las cuantiosas pérdidas a las que conduciría y condujo la medida. Unas pérdidas de las que aún no consiguió recuperarse aún contando, como contó, con la ayuda que supuso la catástrofe del 11-S y las posteriores amenazas de atentados biológicos (ántrax) que planearon sobre la que entonces era nuestra insegura actualidad de occidentales. Tales amenazas obligaron a algunos países, con los Estados Unidos a la cabeza, a proveer adecuadamente sus depósitos con Ciprofloxacino, un antibiótico de la firma alemana.


Quiero solicitar, desde aquí y de los principales directivos de estas compañías, aunque también de muchas otras del ámbito de la publicidad, verifiquen en un buen diccionario el significado de la palabra “tranquilidad”...



Oleadas de fecundidad

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Existe una playa en el litoral gallego, en el término de Sanxenxo, muy cerca del itsmo a través del cual se accede a la península de O Grove, a la que se conoce popularmente con el nombre de "la de las nueve olas"...

Me comentaron un día, y vuelve a ser tradición que se nutre del habitual pensamiento mágico/místico de estas tierras, que allí iban a bañarse las mujeres casadas que no consiguieron la bendición de una descendencia.

Este ritual de fertilidad tiene sus no pocas exigencias: en noches de luna llena y a partir de las doce; las mujeres han de desnudarse y esperar en el agua el tiempo, el suficiente, de recibir nueve olas, una por cada mes de gestación...

Como casi siempre la Iglesia Católica hizo suya la leyenda, cuyo origen podría remontarse a la noche de los tiempos, sacralizándola; y hace ya muchos siglos que la sombra de una pequeña capilla románica -dedicada al culto de Santa María de la Lanzada- alarga verticalmente a la del acantilado.

Las malas lenguas recurren, para explicar los supuestos milagros, a la costumbre de los mozos del lugar que, sabedores del rito, suelen aguardarlo agazapados tras las piedras...


jueves, 1 de julio de 2010

Salvar vidas


Siendo Christiaan Barnard una figura mediática conocida en todo el mundo por sus transplantes cardiacos, fue sorprendido por los elogios de una estudiante de Medicina, a la salida de un congreso:
-. ¡Es un honor para mí conocer a un hombre que ha salvado tantas vidas!
-. No señorita, siento contradecirla, pero yo no creo haber salvado ninguna.
-. ¡Pero bueno!... ¿Cómo puede Ud. decir eso?
-. Aunque... Ahora que lo pienso: ¡Sí, sí, en realidad sí que he salvado una vida!
-. ¿¿¿...???
-. Verá Ud., señorita, hace de esto muchos años:

...Yo era entonces estudiante como Ud., y acudí a una aldea de montaña, en Sudáfrica, para atender a un anciano patriarca tribal...

Tras examinar al paciente comprendí que sufría una grave neumonía y que no contaba con muchas posibilidades de salir airoso...
-. ¿Quiere Ud. que sacrifiquemos a la cabra? -preguntaron sus familiares- (Era un ritual común el de cubrir la zona enferma -en este caso el pecho- con las entrañas de este animal, con la finalidad de sanar)...
-. No, no, esperemos un poco más, veamos como responde al tratamiento que acabo de administrarle...

Pasaron unas horas y el enfermo no parecía mejorar, a pesar de mis desvelos...
-. Doctor..., ¿La cabra...?
-. No, aún no, tengamos paciencia.

Con el alba la temperatura del paciente empezó a bajar considerablemente; mejoró la diuresis, así como su gravedad.

Poco después me despedí de aquella familia. Al salir de la cabaña pude ver, a la luz de los primeros rayos de sol, a una cabra atada a la empalizada.
La miré fijamente y exclamé:
 "Cabrita... ¡Te he salvado la vida!"


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